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The secret life of a love song...

Mi vida. Manu Chao

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Mi vida, lucerito sin vela,
mi sangre de la herida,
no me hagas sufrir más.
Mi vida, bala perdida
por la gran vía, charquito de arrabal.
no quiero que te vayas,
no quiero que te alejes cada día más y más.
Mi vida, lucerito sin vela (aquí no pegamos los ojos)
mi vida, charquito d'agua turbia,
burbuja de jabón,
mi último refugio, mi última ilusión,
no quiero que te vayas cada día más y más.
Mi vida, lucerito sin vela,
mi sangre de la herida,
no me hagas sufrir más.
(aquí no pegamos los ojos, aquí no pegamos los ojos)
Mi vida

 

http://www.youtube.com/watch?v=H1EeWkcdePE

Ana. Ismael Serrano

Ana, es tan corta la vida,
y son tantas despedidas
llenas de promesas vanas.

Ana, ¿qué será de nosotros
cuando caigamos y otros
ocupen nuestro lugar?

Ana, ¿dónde será la batalla
próxima en que perdamos
la guerra contra la soledad?

Ana, volverás a escuchar
las piedras que contra tu ventana
lanzó la felicidad.

Lanzó la felicidad.

Ana, es tan corta la vida,
quizás me vuelva mentira
y no te conozca mañana.

Ana, cuando te esconda un abrazo
recuerda entonces el año
en que forjamos la paz.

Ana, quizás me marche y no vuelva,
quizás me muera y no tengas
que maldecirme jamás.

Ana, te veo y me declaro culpable
de desear tu presencia
más que desear la paz.

Ana, ¿qué hago yo con mis canciones,
con el manojo de escarcha,
con mis ganas de matar?

Ana, ¿qué hago yo con las montañas
de papeles que he firmado
jurando morir o amar?

Jurando morir o amar.

Ana.

TODO EMPEZÓ CUANDO SALVÓ A UNA NIÑA

Texto de un comentario de Lola!

La periodista perseguida por denunciar una red de pederastia que implica a hombres muy poderosos en México cuenta aquí cómo empezó todo, el momento en que conoció a una niña víctima del infierno. Un vuelco en su vida que acaba de relatar en un libro. Por LYDIA CACHO.

Cancún, México. Una noche húmeda de novimebre de 2003, pasadas las ocho de la tarde, salía de mi ofcina cuando timbró el móvil: era una señora que me conocía por mi programa de televisión. Con voz angustiada me dijo que tenía un problema con una amiguita de su hija y que era inminente que acudiera a casa, pues no sabía qué hacer. Le pregunté si era una emergencia o podría esperar al día siguiente; me asegur5ó que era cuestión de vida o merte.
Subí a mi auto, tomé una libreta y una pluma, y apunté la dirección. Me dirigí a una zona de clase media. La calle estaba oscura, era plena temporada de huracanes y había llovido. Los inmuebles idénticos dificultaban localizar el número. Finalmente lo hallé en un muro deslavado. antes de salir del auto marqué al celular de la mujer para avisarle de que estaba abajo; observé a mi alrededor, saqué un gas lacrimógeno de la bolsa y lo llevé en la mano. Crucé la acera en medio de una oscuridad perturbadora, subí la esclaera, y al ver que ella me esperaba con la puerta abierta en el segundo piso del edificio, metí el gas en mi bolsa y la saludé. Entré al departamento, donde me recibió con un beso y un gesto de aungustia. Se trataba de una mujer delgada de unos 40 años. La adornaba una mirada oscura y dulce, velada por la angustia.
El departamento era muy pequeño; lo primero que observé fue a dos jovencitas. Una era la hija de la señora, una niña hermosa de cabello negro. A su lado, y sentada en un pequeño sofá, una jovencita rubia de fracciones finas, con ojos castaños y la mirada enrarecida por el miedo y el sollozo. Tenía los ojos inyectados por el ratro de llanto; se estrujaba las manos con angustia y me miraba azorada.
La mujer me dijo: "Pues ellas se llama Emma, y le expliqué que yo te conozco, que eres periodista, y que además ayudas a mujeres maltratadas. Ella te ha visto en la televisión y me pidió que te llamáramos porque requiere ayuda. Por favor, si necesitas algo me avisas".
La joven estalló en llanto y comenzó a decir que vivía desesparada, que por favor la ayudara. En el televisor encendido de la cocina pasaban una telenovela. Las dos nos hallábamos en un silloncito junto a la ventana. a una distancia de metro y medio está la pequeña cocina, y colgado del techo, el televisor. Yo quise apagarlo cuando ela empezó a hablar, para concentrarmeen lo que habría de contarme. Pero reaccionó abruptamente; me dijo que no lo hiciera, que necesitábamos tenerlo encendido porque en el noticiero nocturno iba a salir algo sobre su caso.
La joven aniñada empezó a explicarme de manera desarticulada su historia. Primero narró que, cuando tenía 13 años, una amiguita la llevó a conocer a un señor que era "muy buena gente" porque las invitaba a nadar en su hotel de Cancún. Él era un hombre muy rico, a quien apodaban "el Johnny"; tenía tiendas de joyas, de ropa. Les daba regalos y les compraba cosas para la escuela, libros y ropa fina...Luego resultó que el hombre las utilizaba sexualmente. Emma iba y venía de un suceso al otro, desordenadamente, como quien está harta de contar su historia.
Comenzó a temblar y a decir que no confiaba en nadie, que se iba a volver loca y que tenía mucho miedo. Le tomé las manos y le pedí querespirara con lentitud y bebiera un poco de agua. Le expliqué que yo imaginaba que era muy difícil lo que estaba viviendo. Ella respondió que sabía que yo había escrito algo en el periódico sobre su caso y que la había defendido. Me preguntó por qué lo hacía, a pesar de no conocerla. Le dije que la manera como algunos periodistas tocaron el tema era grosera y sexista. Insistí en explicarle por qué ella no era responsable de los hechos: "Lo que te sucedió es un delito cometido por un hombre adulto contra una menor. La ley te protege. Miles de mujeres sobreviven a esto y pueden volver a ser felices".

Enseguida, emma se fue tranquilizando. Una sutilo sonrisa escapó de sus labios. De pronto comenzaron los avances del noticiero de mayor audiencia en México. Los avances en voz del locutor anunciaron la primicia de un escandaloso vídeo en que aparecería la confesión de un pederasta. La jovencita se transformó; comenzó a pedirme, angustiada, que llamara al noticiero y detuviera lo que estaba a putno de salir, pero yo no comprendía de qué hablaba. "Tú que eres periodista, ¿por favor, llama para que no pasen el vídeo! ¿Me van a matar, me van a matar! Por favor, detenlos. No sabes quiénes son ellos".
Efectivamente, yo no saia quiénes eran esos fantasmas a quienes la joven temía ocn el fervor de quien juye de la muerte anunciada. En el noticiero pasaron la nota sobre Succar Kuri y una parte del video en que, con toda parsimonia, el hombre confiesa cómo viola a niñas de cinco años. En ese instante timbró un móvil. Ambas nos sobresaltamos con el sonido. La joven miró el aparato en sus manos y se le contrajo el rostro con una máscara de terror. Contest, se me acercó para que escuchara con ella y me dijo bajito, tapando el micho del teléfono: "Es el hijo de Johnny". Entonces, la voz de un jovencito empezó a insultarla: "Pinche, Emma, estoy viendo la tele lo que hiciste a mi papá. O te retractas, o te voy a matar". El joven colgó el teléfono y ella entró en crisis otra vez.
Le pregunté acerca del hijo de Succar. ella me aseguró que siempre va armado, que es estadounidense, que vive en California, que ella sabía que podía matarla y que era capaz de eso y más. Empezó a hablar, sin parar, de los amigos poderosos de Succar Juri. Son políticos con picaporte en la presidencia de la República, diputados y bogernadores.
De pronto se detuvo, y entonces le pregunté respecto a su madre. Cambió su voz y en el rostro se derramò la tristeza; me contó que era alcohólica y muy pobre, que vivía con su padrastro, mecánico de autos, y que ellos no entendían nada ni sabían bien la verdad.
empezó a temblar y a decir que iban a encontrarla y que a lo mejor la estaban escuchando. Me dijo: "Necesito que me ayudes porque tú eres periodista, con tu programa podemos decir la verdad. Si no, me van a matar. Y van a matar a mi mamá y a mi hermanita, a mí y a mis primas, porque ya declaramos en la fiscalía". Insistía repitiendo las frases una y otra vez.
En la pantalla seguía el noticiero y volvieron al tema. Le pregunté: ¿eres tú la que está frente a él? Respondió que sí. Volvió a llorar al ver tu imagen en la trelevisión. "Páralo, diles que ya lo paren", lloraba. "Yo no tengo ningún poder para detener un programa en Televisa, ninguno", insistí.
Fue la primera vez que vi el vídeo. Noté un vacío en mi estómago, una racha helada recorrió mi cuerpo, y de reojo la miraba preguntándome: ¿cómo pudoo sentarse a grabar a su verdugo con semejante arrojo? La admiré y me conmovió su valor.
El video fue grabado por la policía en el jardín de un restaurante del centro de Cancún. El sonido es muy claro, las imágenes del rotro de Jean Succar Juri se observan mietnras él habla, bebe un jugo, y ocasionalmente sonríe cuando habla. Pocas veces se ve el rostro de la entrevistadora. Se escucha su voz nerviosa, que denota la ansiedad de la víctima que se expone ante su agresor con la finalidad de obtener pruebas; en este caso, una confesión táctica. Emma lo consique al final del diálogo filmado.
La joven me explicó que el material grabado fue entregado a la fiscalía. El fiscal obtuvo copias y lo presentó a los medios de comunicación cuando dio a conocer la investigación sobre la red de pronografia y prostitución infantil comandada por el empresario de origens libanés.
Pasamos un par de horas hablando. Ella repetía que había cientos de fotografías, veintenas de vídeos pronográficos de ella y de otras niñas hasta de cinco años. Yo sacaba fuerza de donde me era posible, registraba las historias y evitaba imaginar el dolor de las criaturas; en ese momento, mi angustia personal no tenía cabida. Le prometí que haríamos lo que ella quisiera. "Necesitamos recuperar a mi hermanita y las otras niñitas, las encerraron en una casa de servicio social y están asustadas", dijo. "El Johnny nos grababa la priemra vez y nos mostraba los vídeos. Una vez que entrabas en su red, ya no podías salirte". Años más tarde se comprobaría cuántas niñas y niños guardaron silencio por las amenazas de Succar.
Al día siguiente, luego de una noche difícil, manejé hacia mi oficina. En el trayecto me repetí incontables veces: pensemos en lo que podemos hacer, en lugar del horror de lo que ya sucedió. Hice una lista de estrategias. Personas a quienes acudir, llamadas que hacer, favores que pedir a amigos.
Ese mismo día supe que la fiscalía federal tenía indicios concretos de la participación del crimen organizado en el caso Succar. La Agencia Federal de Investigaciones y la Interpol trabajaban ene la ubicación del pederasta Jean Thouma Succar Kuri, a quien se le integraba, además, un expediente por blanqueado de dinero y por vínculos con redes de turismo sexual y pronografía infantil en varios países. Se liberó orden de cateo en las Villas Solymar, propiedad de Succar. En las pesquisas apareció un sobre con un centenar de fotografías pornográficas de niñas mexicanas y extranjeras. En algunas de esas fotos aparecían niños varones, menores de 16 años, entablando relaciones sexuales con niñas pequeñas o siendo abusados por hombres mayores. Según las autoridades federales, había veinte vídeos comprometedores filmados por Succar, que luego desaparecieron. Un año después, policías de Cancún los ofrecían a la venta en 40.000 dólares cada uno. la situación para las víctimas se había tornado más peligrosa. comencé a recibir amenazas e muerte, las denuncié cada vez que sucedían.
Poco a poco se desvelaban más indicios de trata de menores para turismo sexual, al servicio de hombres de poder mexicanos y estadounidenses. Las niñas y jóvenes, sin comprender la magnitud de los hechos, narraban cómo Succar las había llevado a Los Ángeles y a Las Vegas, donde tuvieron sexo forzado con empresarios amigos del libanés.
Entre las fotografías resctadas por agentes federales se peude ver la de una pequeña de apenas cuatros años, rubia y con el cabello cortado al estilo Príncipe Valiente, amarrada de las muñecas y desnuda. ante la criatura está el cuerpo desnudo de un hombre mayor de barriga contundente con el pene erecto frente al rostro asustado de la pequeñita. Ni siquiera los agentes federales saben cómo reaccionar frente a la repulsa emocional que les causan estas imágenes; ni ellos, los investigadores, pueden sustraerse de la sensación de miedo que genera semejante acto de crueldad. Yo vi a más de uno arrojar lágrimas de angustia y desolación. Todas y todos lloramos, algunas veces en silencio, frente a frente, respirando para seguir en busca de pistas. El argumento que nos mantuvo inquebrantables fue la valentía de esas niñas: si ellas, tras ese ifnierno, eran capaces de narrar su dolor, nadie tenía derecho aq rendirse.
Cada encuentro se convertía en un aprendizaje: una niña con anorexia que no quería tener cuerpo sexuado de mujer para jamás ser tocada por otro hombre; un adolescente que por las noches se golpeaba la cabeza para no sentir deseo sexual por su hermanita, a quien le habían forzado a violar varias veces; una adolescente hipersexuada por tanto abuso, que creía que debía pagar la protección con sexo, y no entendía cómo distinguir entre una persona adulta confiable y una abusiva.
Cada vez que me narraban algo de sus vidas escudriñaban mis ojos con su mirada. Nunca me sentí más vulnerable. Ni cuando entrevisté a las sobrevivientes de la masacre de Acteal en Chiapas, ni cuando preparaba un reportaje sobre una niña asesinada en Ciudad Juárez.
Aquí las víctimas, criaturas a ratos dulces y a ratos rabiosas, huían de sus propios recuerdos, arrojándolos como dardos venenosos. A ratos yo sólo les narraba cuentos alegres, y ellas me interrumpían para contarme escenas de terror pornográfico. Ser periodista adquirió más sentido que nunca; mi tarea consistía en ayudarles a contarlo todo. Ellas intentaban encontrar un significado a su tragedia infantil. La única manera de no perderse en la depresión profunda, o en el intento de suicidio -como ocurrió con una de las pequeñas-, era seguir relatándolo todo, exorcizar sus miedos señalando a los culpables, repitiendo sus nombres; describiendo sus cuerpos, su seño, su olor y el tono de su voz al negociar los precios de cada infante.
Una mañana de abril de 2004, una pequeña de 11 años me tomó de las manos y con el rostro desencajado inquirió: "¿Verdad que tu no vas a dejar que nos hagan daño?". La respuesta que le di cambió mi vida. Para aquella época me quedaba claro que se trataba no sólo de los delitos de un viejo vicioso, sino también de una verdadera red de poder. Intuía que la única manera de proteger lo que quedaba de estas niñas y niños de vida truncada era insistir en que las autoridades llevaran ante los tribunales y eventualmente a la cárcel a los culpables. Sabía que sería una cruzada larga y accidentada, y que incluso entrañaba el riesgo de perder la vida. Escribí entonces el libro que ayudaría a que el líder de la red terminara en presión. Ese mismo libro desató la furia de sus cómplices, y por ellos fui torturada durante más de veinte horas, encarcelada y perseguida.
Mi historia, que no es sino la extensión de la historia de las niñas victimizadas, es la misma que la de cientos de periodistas que todos los días padecen en el anonimatolos golpes e ignominias de una sociedad violenta, injusta y arbitraría. Me salvé y mantuve la libertad, pero mi vida quedó indefectiblemtne ligada a la de muchas de estas jovencitas a quienes admiro y quiero. De ellas aprendí lecciones de dignidad y resistencia. ahora más que nunca comprendo la importancia del periodismo ético y comprometido, ese que no se queda mirando tras la barandilla. Como un mantra, a lo largo de estos ultimos años, me repetí la frase del maestro Eduardo Galeano: "El reto es atravesar las pruebas del dolor y la violencia con la ternura invicta".

Lyduia Cacho acaba de publicar "Memorias de una infamia"

más info www.lydiacacho.net

El Pais domingo 11 2008

Sin ti a mi lado. Ismael Serrano

Estoy cansado de hacer el mismo recorrido, el mismo trabajo,
ver las mismas caras, los mismos paisajes, sin ti a mi lado.
Mi vida, poco a poco, se va llenando de esos días
tristes, grises y opacos, que uno omite en su biografía.

Cansado de ir cada noche a los mismos bares,
buscándote aunque sé que no estás, que no voy a encontrarte.
Cansado de ir cada noche lamentando tu ausencia,
directamente a tu altar para hacerte una ofrenda.

Mañana será tarde si vienes a buscarme.
Mira en tu buzón, dejé un mensaje.
No todo está perdido, encuéntrate conmigo,
tú bien conoces el camino.

A esas horas, en las que casi todos engañan a sus amantes,
casi siempre encuentro un buen momento para asesinarme.
Y entre muerte y muerte miro a la ventana,
con la vana esperanza de ver que Madrid se consume entre llamas.

Tú quizás mientras busques un horario perdido
o cantes una canción para dormir a un niño.
Tú mientras busques en papeles perdidos
la letra de una canción que yo te he escrito.

Mañana será tarde si vienes a buscarme.
Mira en tu buzón, dejé un mensaje.
No todo está perdido, encuéntrate conmigo,
tú bien conoces el camino.

Mañana será tarde si vienes a buscarme.

Julieta Venegas. No seré

no seré una mujer perfecta,
de las que golpeas al ver pasar,
no seré alta y maravillosa,
pero se lo que puedo hacer,
no sabré andar como una princesa,
ni vivir como en alta sociedad,
y no se engañar a tu corazón,
pero se que te puedo hacer feliz

y aunque muchas veces no sé lo que quiero,
y aunque hay días en que veo todo negro,
no quiero irme de ti, para estar cerca de ti,
porque sé que te puedo hacer feliz.

no seré lo que te imaginabas,
no diré lo que quieres escuchar,
no sé bien si será para siempre

pero sé que te puedo hacer feliz.

y aunque muchas veces no sé lo que quiero,
y aunque hay días en que veo todo negro,
no quiero irme de ti, para estar cerca de ti,

porque sé que te puedo hacer feliz.(x2)

ESTA CIUDAD ES DE MENTIRA . Mario Benedetti



No puede ser.
Esta ciudad es de mentira.
No puede ser que las palmeras se doblen
a acariciar la crin de los caballos
y los ojos de las putas sean tiernos
como los de una Venus de Lucas Cranach
no puede ser que el viento levante las polleras
y que todas las piernas sean lindas
y que los consejales vayan en bicicleta
del otoño al verano y viceversa.
No puede ser.
Esta ciudad es de mentira.
No puede ser que nadie sienta rubor de mi pereza
y los suspiros me entusiasmen tanto como los hurras
y pueda escupir con inocencia y alegría
no ya en el retrato sino en un señor
no puede ser que cada azotea con antenas
encuentre al fin su rayo justiciero y puntual
y los suicidas miren el abismo y se arrojen
como desde un recuerdo a una piscina.

No puede ser.
Esta ciudad es de mentira.
No puede ser que las brujas sonrían a quemarropa
y que mi insomnio cruja como un hueso
y el subjefe y el jefe de policía lloren
como un sauce y un cocodrilo respectivamente
no puede ser que yo esté corrigiendo las pruebas
de mi propio elogiosísimo obituario
y la ambulancia avance sin hacerse notar
y las campanas suenen sólo como campanas.

No puede ser.
Esta ciudad es de mentira.
O es de verdad
y entonces
está bien
que me encierren.

Pastillas para no soñar. Joaquín Sabina

Si lo que quieres es vivir cien años
no pruebes los licores del placer.
Si eres alérgico a los desengaños
olvídate de esa mujer.
Compra una máscara antigás,
manténte dentro de la ley.
Si lo que quieres es vivir cien años
haz músculos de cinco a seis.

Y ponte gomina que no te despeine
el vientecillo de la libertad.
Funda un hogar en el que nunca reine
más rey que la seguridad.
Evita el humo de los puros,
reduce la velocidad.
Si lo que quieres es vivir cien años
vacúnate contra el azar.

Deja pasar la tentación
dile a esa chica que no llame más
y si protesta el corazón
en la farmacia puedes preguntar:
¿Tiene pastillas para no soñar?

Si quieres ser Matusalén
vigila tu colesterol
si tu película es vivir cien años,
no lo hagas nunca sin condón.
Es peligroso que tu piel desnuda
roce otra piel sin esterilizar,
que no se infiltre el virus de la duda
en tu cama matrimonial.

Y si en tus noches falta sal,
para eso está el televisor.
Si lo que quieres es cumplir cien años
no vivas como vivo yo.

(Estribillo)

3 años de blog

3 años de blog

Me acabo de dar cuenta que hace tres años abrí este blog pa meter los textos que tenia en varias libretas de estas que siempre llevas en el bolso para apuntar lo que sea, desde una frase de una canción de la radio a la hora del dentista de la semana que viene.

Me hace ilusión que ya lleve tres años, como minimo, ya llevo unas cuantas libretas, con la inquietud de ir leyendo y encontrando cosas nuevas... aunque mi vida haya dado algunos cambios... cambios de curro, de amores que creias ser para siempre y ves que no valen un duro, de amistades... En fin, ahora estoy de puta madre. Me encanta. Seguiré poniendo más textos. Podeis hacer aportaciones, of course.

 

 

Y como dicen por ahi, que la sonrisa sea lo último que pierdas. 

Fuera de los brazos... Charles Bukowski

fuera de los brazos de un amor
y ya en los brazos de otra.

me he salvado de morir en la cruz
por una dama que fuma marihuana
escribe cantos y cuentos,
y es mucho más amable que la última,
mucho mucho más amable,
y su sexo es tan bueno o mejor.

no es placentero ser puesto en la cruz y dejado ahí,
más placentero es olvidar a un amor que no
cumplió
como todo amor
finalmente
no perdura...

más placentero hacer el amor
en la playa en Del Mar
en la habitación 42 y después de todo
sentado en la cama
tomando buen vino, hablando y tocando
fumando.

escuchando las olas...

he muerto muchas veces
creyendo y esperando, esperando
en una habitación
contemplando un cieloraso agujereado
esperando la llamada, una carta, un golpecito, un sonido...

volviéndome salvaje adentro
mientras ella bailaba con extraños en clubes nocturnos...

fuera de los brazos de un amor
y ya en los brazos de otra
no es placentero morir en la cruz,
más placentero es escuchar tu nombre susurrado en
la oscuridad.

Versión de Rafael Díaz Borbón

A la orilla de la chimenea. Sabina y Serrat.


Puedo ponerme cursi y decir
que tus labios me saben igual que los labios
que beso en mis sueños,
puedo ponerme triste y decir
que me basta con ser tu enemigo, tu todo,
tu esclavo, tu fiebre, tu dueño.

Y si quieres tambien
puedo ser tu estacion y tu tren,
tu mal y tu bien,
tu pan y tu vino,
tu pecado, tu dios, tu asesino…

O tal vez esa sombra
que se tumba a tu lado en la alfombra
a la orilla de la chimenea
a esperar que suba la marea.

Puedo ponerme humilde y decir
que no soy el mejor
que me falta valor para atarte a mi cama,
puedo ponerme digno y decir
“toma mi direccion cuando te hartes de amores
baratos de un rato… me llamas”.

Y si quieres tambien
puedo ser tu trapecio y tu red,
tu adios y tu “ven”,
tu manta y tu frio,
tu resaca, tu lunes, tu hastio…

O tal vez ese viento
que te arranca del aburrimiento
y te deja abrazada a una duda,
en mitad de la calle y desnuda.

Y si quieres tambien
puedo ser tu abogado y tu juez,
tu miedo y tu fe
tu noche y tu dia.

Tu rencor, tu por que, tu agonia…
o tal vez esa sombra
que se tumba a tu lado en la alfombra
a la orilla de la chimenea
a esperar que suba la marea.


Tristán e Isolda

Texto que hice para una asignatura de literatura... He sacado un 9!Os pongo un fragmento!LauraLas aventuras de Tristán e Iseo que hemos leído son historias que nos gustaría que nos pasaran. En Tristán e Isolda vemos un cuento de amor infinito, de una pasión entre enamorados eterna.Actualmente, el amor que encontramos en nuestra sociedad dura unos cuantos años y la mayoría de parejas ya asumen que su relación no será para siempre. Asumen que tendrán a varios Tristanes o Isoldas en su vida, serán historias de amor cortas pero intensas. Ya no esperan pasar una vida con alguien como pasaba hace años y menos con esa ferviente pasión de nuestros protagonistas. ¿Quizás es la monotonía que mata nuestra pasión? ¿Tristán e Iseo hubiesen sobrevivido a la monotonía? ¿Por qué se da este hecho? Se dice que hay un gen que provoca una serie de reacciones bioquímicas que desembocan en el impulso del enamoramiento y que después es el cerebro, el que con nuestra parte racional (la corteza cerebral) hacemos que continúe nuestro amor. ¿Nacemos pues, genéticamente programados para enamorarnos? Se cree que sí. Se cree que naceríamos con un mecanismo innato de desencadenamiento dispuesto a dispararse en el momento oportuno y que despierta en nosotros una violenta y compulsiva atracción hacia determinada persona, conocido como enamoramiento. ¿Es este conjunto de emociones, apetencias, deseos y sentimientos  lo que sienten nuestros protagonistas en Tintagel?Desde una mente racional, quizás si, y no intento quitar al amor su misterio encantador… Aunque sepamos las bases científicas de un arco iris o de un cielo estrellado no quiere decir que deje de ser tan hermoso como lo conocemos. Yo soy la primera que me encantan estas historias de amores imposibles con sus encuentros y reencuentros, pero inevitablemente, la mente racional y científica aparece de vez en cuando.Aunque no quiere decir que todos los amores que ocurren sean iguales. El cerebro integra nuestros impulsos biológicos con nuestra conducta aprendida y hace de cada amor, uno especial e inigualable. Toda persona compartimos el mismo mecanismo de inicio pero después, el combustible de la relación es diferente en cada caso y es esto, que hace que podamos estar orgullosos de nuestro amor singular. Además, se han descrito diferentes fases bioquímicas en el proceso de enamoramiento. En la historia de Tristán e Iseo se podría  hacer un seguimiento de las fases de su aventura con estas fases bioquímicas:El primer paso es encontrar a la persona que nos atraiga para la amistad y el amor. En un principio, las feromonas (sustancias volátiles que viajan por el aire sin ser destruidas  y que atraen o repelen a los individuos de una especie) de la otra persona son recibidas por nuestros receptores olfativos y este aroma hace que nos empecemos a inquietar de manera inconsciente. La inquietud causada por la feromona nos obliga a buscar el origen de la perturbación. Así los ojos chocan con la persona indicada y se produce el contacto visual, lo que ocasiona una descarga eléctrica que pone al cerebro en una situación de alerta máxima.En Tristán e Iseo, cuando Tristán llega a Irlanda, herido  por el Morholt, Isolda lo encuentra y lo cura. Allí ya ha empezado el proceso de reconocimiento del otro y de la posible atracción, que continuará con el segundo encuentro con la hija del rey de Irlanda, cuando Tristán la va a buscar para llevarla a Cornualles. Cuando el cerebro se da cuenta de que ha encontrado a la persona indicada, secreta una serie de sustancias químicas. Entre todas destaca una que actúa como directora: la feniletilamina (FEA). El proceso químico puede dividirse en dos fases neuroquímicas sucesivas: atracción y afecto o enamoramiento. En la primera, la FEA dirige la secreción de sustancias como la dopamina o la norepinefrina, dos anfetaminas cerebrales que producen un desasosiego.En nuestra historia vemos la inquietud de Isolda en cuanto se da cuenta de que está enamorada del hombre equivocado. Los dos futuros amantes están en el barco de camino a Tintagel, sentados el uno al lado del otro e Isolda se lamenta: “cuando tuve la ocasión tan favorable, en el baño, ¿cómo es, Dios mío, que no os maté? Quizá fue una cobardía por mi parte. Habría vengado a mi tío, el Morholt; si entonces hubiera sabido lo que ahora sé, habríais muerto sin lugar a dudas. Pero si hubierais muerto, ¿quién me consolaría del dolor que siento? Es por su amor… si mi tío no hubiera muerto… yo habría estado a salvo [de enamorarme]… si hubiera gritado… [no habría experimentado] estos sentimientos insensatos que tengo.” (Versión de Tomás de Inglaterra). Después se pone en marcha una segunda fase neuroquímica. En ella, primeramente se producen endorfinas y encefalinas (opiáceos cerebrales), que confieren el afecto entre dos personas y finalmente un péptido llamado del abrazo, el cual provoca una necesidad de acercamiento físico.Aquí, los enamorados aún siguen en el barco, ya se han declarado su amor. Cuando Iseo oye los sentimientos de su querido se pone muy contenta. Intercambian muestras de afecto… pues ambos mantienen la esperanza; hablan de su felicidad y de sus deseos entre besos, caricias y abrazos.Otro punto es cuando Tristán e Iseo son cogidos in fraganti y el rey Marc los manda quemar a la hoguera; Tristán se escapa y arriesgando su vida, vuelve a salvar a su enamorada para escapar al bosque, necesita estar cerca de ella. Existe otro paso, que sería una fase neuroendócrina conocida para los amantes como la pasión. Esta última puede llevar su tiempo en desatarse, dependiendo de la biología individual y del tipo de educación que se tenga. En esta fase se tienen cambios en la producción de melatonina que participa en la regulación de nuestras etapas de vigilia y sueño y la disminución de serotonina, la cual está ligada con la depresión y el aumento en la producción de la hormona testosterona, que provoca el impulso sexual.Hay  escenas a lo largo de la historia donde los amantes se ponen en peligro, véase en el episodio de Las huellas ensangrentadas de Berol. Aquí, Tristán se lo juega todo pasando a la cama de la reina cuando el rey los deja solos, no pueden aguantar la tentación a volverse a encontrar.  A los afectados, un día, cuando se les acaba la ración de droga cerebral, por la separación o por la muerte de uno de los amantes, llegan las depresiones y las angustias ocasionando un caos biológico que produce un estado de enfermedad.En una de las partes de Tomás de Inglaterra, La melancolía de la reina Iseo, se ve el dolor que tiene esta mujer. Empieza el fragmento con la reina suspirando en su cámara por el deseo que siente por Tristán, no puede dejar de pensar en él. No sabe qué es de su amado, si está vivo o muerto, y esto le produce un gran dolor.Por parte de Tristán también hay mucho dolor. Llega el punto en Tristán leproso en que nuestro héroe tiene que rebajarse y humillarse haciéndose pasar por un leproso para poder ver a la reina, ya que no puede estar sin ella, aunque en Normandía tenga a otra mujer, a Iseo de las Blancas Manos esperándole ansiosa. En ciertos artículos he encontrado que al contrario de lo que comúnmente se piensa, el amor no es eterno. Se ha calculado que entre las dos fases neuroquímicas y la fase neuroendócrina pueden transcurrir en promedio de cuatro a siete años. En los humanos se sabe que lo único que permite a una relación amorosa continuar, cuando ésta ya no es impulsada por la fuerza que provocan las alteraciones neuroquímicas, es convertir a éstas en un reto del intelecto y la voluntad.Aquí se podría extrapolar a la versión de Berol, donde el filtro de amor tiene fecha de caducidad a los tres años. En esta versión, los enamorados, después de que se pase el efecto de la pócima, se arrepienten de sus actos y van a pedir el perdón a un ermitaño.En las versiones donde el amor perdura hasta el Más Allá, creo que se podría tomar como el reto que han tenido en vida de estar siempre en intento de contacto y por fin lo han conseguido, y por voluntad, no se separarán nunca más.  

LIBERTAD. J.J. Millás.

LIBERTAD. J.J. Millás.



"Los gobiernos de izquierdas comenten errores gravísimos de comunicación. A veces, transmiten las noticias buenas de tal modo que parecen malas. Resulta increíble que perpetren fallos tan elementales con los medios de que disponen. Es evidente que la legalización de los matrimonios entre homosexuales otorga a unas minorías tradicionalmente perseguidas los mismos derechos civiles que al resto de la población. Todos deberíamos alegrarnos de ello, pues beneficiará a la convivencia. Pero se ha explicado tan mal que los obispos han interpretado que estos matrimonios serán obligatorios y que quizá ellos, una vez que la ley entre en vigor, estarán obligados a casarse con sus párrocos. Cuando se legalizaron los anticonceptivos, también se les hizo creer erróneamente que tendrían que consumirlos a la fuerza, de ahí su oposición.

¿Es tan difícil explicar que nadie será obligado a contraer matrimonio si no quiere? Los obispos podrán continuar siendo solteros, aunque, si por una de esas cosas de la vida, un día decidieran pasar por el juzgado, se les atendería. Es decir, que uno podrá hacer lo que quiera sin molestar al vecino y sin que otros se vean obligados a seguir su ejemplo. Si a simple vista es así de fantástico, ¿por qué estos señores se han enfadado tanto? Pues porque se les ha expuestos el asunto de manera farragosa. Para entendernos: la diferencia respecto a la época en la que gobernaban ustedes, monseñores, es que entonces era obligatorio casarse por la Iglesia (...).

(...) Cuando se legalizó el divorcio (...) los obispos pusieron el grito en el cielo una vez más no porque estuvieran en contra de la libertad, que han defendido siempre con uñas y báculos, sino porque interpretaron que sería obligatorio. Se les explicó fatal. Con el tiempo, han comprendido que se trata de un acto voluntario y lo aceptaron con la naturalidad con la que lo han aceptado en el caso de Letizia Ortiz. Señores ministros, hagan el favor de expresarse con claridad."

Juan José Millás
El País 1-10-2004

A caballo. Silvio Rodriguez.

A caballo comienza el delirio de esta carrera
A caballo de mi beso a caballo de la primavera
A caballo caemos al río
A caballo apagamos el frío
A caballo se saltan los broches
A caballo se alumbra la noche
A caballo el amor
A caballo bañado en sudor
A caballo llegamos al vicio
y juro que no es sacrificio.

A caballo querría contigo tener una vista
A caballo y temprano para que se alargue la pista
A caballo andarías segura
en la más saludable montura.
A caballo los santos pervierten
y dolor y tortura divierten
A caballo el amor
galopando hacia el premio mayor
A caballo pasando la liebre
y un trovador cantando de fiebre


A caballo curando la baja presión de la sangre
A caballo borrando ignominias miserias y hambres
A caballo impartiendo justicia
reclamando el país con Alicia
A caballo sin discriminarnos
A caballo total para amarnos
A caballo el amor
desbocado a todo tambor
A caballo de tan necesario
me siento más revolucionario.

Ojalá. Silvio Rodriguez

Ojalá que las hojas no te toquen el cuerpo cuando caigan
para que no las puedas convertir en cristal.
Ojalá que la lluvia deje de ser milagro que baja por tu cuerpo.
Ojalá que la luna pueda salir sin tí.
Ojalá que la tierra no te bese los pasos.

Ojalá se te acabé la mirada constante,
la palabra precisa, la sonrisa perfecta.
Ojalá pase algo que te borre de pronto:
una luz cegadora, un disparo de nieve.
Ojalá por lo menos que me lleve la muerte,
para no verte tanto, para no verte siempre
en todos los segundos, en todas las visiones:
ojalá que no pueda tocarte ni en canciones

Ojalá que la aurora no dé gritos que caigan en mi espalda.
Ojalá que tu nombre se le olvide a esa voz.
Ojalá las paredes no retengan tu ruido de camino cansado.
Ojalá que el deseo se vaya tras de tí,
a tu viejo gobierno de difuntos y flores.

Ahora vale la pena. Mario Benedetti


Ahora vale la pena.
Dios
se quedó dormido.

Todos sabemos que esto
no es
definitivo
que es una suerte loca
quizá un breve
delirio.

Ahora vale la pena
vivir
aunque haga frío
aunque la tarde vuele.
O no vuele.
Es lo mismo.

Ahora sí
pero luego
si Dios no se despierta
qué pasará
diosmío.

Chiclana. Los delinquentes

Bon any nou a tothom!

Intentaré actualizar a menudo, pero es que no tengo tiempo para leer....

Ahí va una canción de mis grupos preferidos... Quien pudiese tener un ritmo así.... Vayamonos pal Suuurrr!!

 

 

Chiclana (Los delinqüentes)

Como pescado y no me pinchan las espinas, abro las latas con las uñas de los pies. Soy como un gato que planea en paracaidas, bebo en un cubo y no me mancho de café.

Tuberías de cartón, gabardinas de papel, por la calle voy descalzo y sin na' que hacer. Porque no tenemos na' en esta pobre ciudad, voy corriendo cuesta arriba y sin molestar.

Y yo me voy con mi guitarra pa' Chiclana, cuando el cemento ya me come por los pies. Busco animales con chaqueta y alpargatas, y estoy seguro de que allí lo encontraré.

Van por los callejones cantándole a los ratones,
son los amigos que siempre yo quise tener.
Repartiendo el bacalao, no tenemos ni cuchara.
Me ducho en la playa toas las mañanas.

Y es que en Chiclana siempre se descansa los lunes,
las paredes son de aire, nuestro techo son las nubes. Músicos de primera sacaos de la nevera,
te hacemos la mezcla si tú nos pones las piedras.

Y es que en Chiclana siempre se descansa los lunes,
las paredes son de aire, nuestro techo son las nubes. Músicos de primera sacaos de la nevera,
te hacemos la mezcla si tú nos pones las piedras.

 


Nocturno. Oliverio Girondo

Nocturno. Oliverio Girondo

Frescor de los vidrios al apoyar la frente en la ventana.Luces trasnochadas que al apagarse nos dejan todavía más solos.Telaraña que los alambres tejen sobre las azoteas.Trote hueco de los jamelgos que pasan y nos emocionan sin razón.¿A qué nos hace recordar el aullido de los gatos en celo,y cuál será la intención de los papeles que se arrastran en los patios vacíos? Hora en que los muebles viejos aprovechan para sacarse las mentiras,y en que las cañerías tienen gritos estrangulados,como si se asfixiaran dentro de las paredes.A veces se piensa,al dar vuelta la llave de la electricidad,en el espanto que sentirán las sombras,y quisiéramos avisarles para que tuvieran tiempo de acurrucarse en los rincones.Y a veces las cruces de los postes telefónicos,sobre las azoteas, tienen algo de siniestro y uno quisiera rozarse a las paredes,como un gato o como un ladrón. Noches en las que desearíamos que nos pasaran la mano por el lomo,y en las que súbitamente se comprende que no hay ternura comparablea la de acariciar algo que duerme.

INSTRUCCIONES PARA DAR CUERDA A UN RELOJ.Julio Cortázar, Cuentos Completos 1996


 
Piensa en esto: cuando te regalan un reloj te regalan un pequeño infierno florido, una cadena de rosas, un calabozo de aire. No te dan solamente el reloj, que los cumplas muy felices y esperamos que te dure porque es de buena marca, suizo con áncora de rubíes; no te regalan solamente ese menudo picapedrero que te atarás a la muñeca y pasearás contigo. Te regalan -no lo saben, lo terrible es que no lo saben-, te regalan un nuevo pedazo frágil y precario de ti mismo, algo que es tuyo pero no es tu cuerpo, que hay que atar a tu cuerpo con su correa como un bracito desesperado colgándose de tu muñeca. Te regalan la necesidad de darle cuerda todos los días, la obligación de darle cuerda para que siga siendo un reloj; te regalan la obsesión de atender a la hora exacta en las vitrinas de las joyerías, en el anuncio por la radio, en el servicio telefónico. Te regalan el miedo de perderlo, de que te lo roben, de que se te caiga al suelo y se rompa. Te regalan su marca, y la seguridad de que es una marca mejor que las otras, te regalan la tendencia a comparar tu reloj con los demás relojes. No te regalan un reloj, tú eres el regalado, a ti te ofrecen para el cumpleaños del reloj.

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DESPEDIDA. Luis Zalamea, Colombia, 1921



Yo me voy porque en los "subways" no crecen los bejucos;
porque ya no huele el aire prisionero de las calles
a azafrán, ni a tomillo, ni a hembra en primavera.
Me voy porque a los parques les pusieron mordazas.
Me voy porque aquí ya no se puede reír a carcajadas;
porque los crepúsculos se compran enlatados;
porque agonizaron, inermes, los últimos rebeldes.

Me voy porque hasta los besos se encuentran censurados.
Me voy porque ya ordenaron investigar a la alegría;
porque a los niños les raptaron sus hadas;
porque a los libros los encerraron en la cárcel.
Me voy porque a la muerte la están vendiendo en cápsulas.
Me voy porque a las mujeres les rondaron el sexo;
porque al alcohol le editaron sus sueños;
porque en lugar de saúcos se cultivan barrotes.
Porque soltaron, todos, los diques del pavor.
Me voy porque en las calles tan sólo ríe el miedo.

Aplastamiento de las gotas. J. Cortazar.



Yo no sé, mirá, es terrible cómo llueve. Llueve todo el tiempo,
afuera tupido y gris, aquí contra el balcón con goterones cuajados y duros, que hacen plaf y se aplastan como bofetadas uno detrás de otro qué hastío. Ahora aparece una gotita en lo alto del marco de la ventana,
se queda temblequeando contra el cielo que la triza en mil brillos apagados, va creciendo y se tambalea,
ya va a caer y no se cae, todavía no se cae.
Está prendida con todas las uñas, no quiere caerse y se la ve que se agarra con los dientes mientras le crece la barriga, ya es una gotaza que cuelga majestuosa y de pronto zup ahí va, plaf, deshecha, nada,
una viscosidad en el mármol.
Pero las hay que se suicidan y se entregan en seguida,
brotan en el marco y ahí mismo se tiran,
me parece ver la vibración del salto, sus piernitas desprendiéndose y el grito que las emborracha en esa nada del caer y aniquilarse.
Tristes gotas, redondas inocentes gotas. Adiós gotas. Adiós.