Blogia
The secret life of a love song...

Tristán e Isolda

Texto que hice para una asignatura de literatura... He sacado un 9!Os pongo un fragmento!LauraLas aventuras de Tristán e Iseo que hemos leído son historias que nos gustaría que nos pasaran. En Tristán e Isolda vemos un cuento de amor infinito, de una pasión entre enamorados eterna.Actualmente, el amor que encontramos en nuestra sociedad dura unos cuantos años y la mayoría de parejas ya asumen que su relación no será para siempre. Asumen que tendrán a varios Tristanes o Isoldas en su vida, serán historias de amor cortas pero intensas. Ya no esperan pasar una vida con alguien como pasaba hace años y menos con esa ferviente pasión de nuestros protagonistas. ¿Quizás es la monotonía que mata nuestra pasión? ¿Tristán e Iseo hubiesen sobrevivido a la monotonía? ¿Por qué se da este hecho? Se dice que hay un gen que provoca una serie de reacciones bioquímicas que desembocan en el impulso del enamoramiento y que después es el cerebro, el que con nuestra parte racional (la corteza cerebral) hacemos que continúe nuestro amor. ¿Nacemos pues, genéticamente programados para enamorarnos? Se cree que sí. Se cree que naceríamos con un mecanismo innato de desencadenamiento dispuesto a dispararse en el momento oportuno y que despierta en nosotros una violenta y compulsiva atracción hacia determinada persona, conocido como enamoramiento. ¿Es este conjunto de emociones, apetencias, deseos y sentimientos  lo que sienten nuestros protagonistas en Tintagel?Desde una mente racional, quizás si, y no intento quitar al amor su misterio encantador… Aunque sepamos las bases científicas de un arco iris o de un cielo estrellado no quiere decir que deje de ser tan hermoso como lo conocemos. Yo soy la primera que me encantan estas historias de amores imposibles con sus encuentros y reencuentros, pero inevitablemente, la mente racional y científica aparece de vez en cuando.Aunque no quiere decir que todos los amores que ocurren sean iguales. El cerebro integra nuestros impulsos biológicos con nuestra conducta aprendida y hace de cada amor, uno especial e inigualable. Toda persona compartimos el mismo mecanismo de inicio pero después, el combustible de la relación es diferente en cada caso y es esto, que hace que podamos estar orgullosos de nuestro amor singular. Además, se han descrito diferentes fases bioquímicas en el proceso de enamoramiento. En la historia de Tristán e Iseo se podría  hacer un seguimiento de las fases de su aventura con estas fases bioquímicas:El primer paso es encontrar a la persona que nos atraiga para la amistad y el amor. En un principio, las feromonas (sustancias volátiles que viajan por el aire sin ser destruidas  y que atraen o repelen a los individuos de una especie) de la otra persona son recibidas por nuestros receptores olfativos y este aroma hace que nos empecemos a inquietar de manera inconsciente. La inquietud causada por la feromona nos obliga a buscar el origen de la perturbación. Así los ojos chocan con la persona indicada y se produce el contacto visual, lo que ocasiona una descarga eléctrica que pone al cerebro en una situación de alerta máxima.En Tristán e Iseo, cuando Tristán llega a Irlanda, herido  por el Morholt, Isolda lo encuentra y lo cura. Allí ya ha empezado el proceso de reconocimiento del otro y de la posible atracción, que continuará con el segundo encuentro con la hija del rey de Irlanda, cuando Tristán la va a buscar para llevarla a Cornualles. Cuando el cerebro se da cuenta de que ha encontrado a la persona indicada, secreta una serie de sustancias químicas. Entre todas destaca una que actúa como directora: la feniletilamina (FEA). El proceso químico puede dividirse en dos fases neuroquímicas sucesivas: atracción y afecto o enamoramiento. En la primera, la FEA dirige la secreción de sustancias como la dopamina o la norepinefrina, dos anfetaminas cerebrales que producen un desasosiego.En nuestra historia vemos la inquietud de Isolda en cuanto se da cuenta de que está enamorada del hombre equivocado. Los dos futuros amantes están en el barco de camino a Tintagel, sentados el uno al lado del otro e Isolda se lamenta: “cuando tuve la ocasión tan favorable, en el baño, ¿cómo es, Dios mío, que no os maté? Quizá fue una cobardía por mi parte. Habría vengado a mi tío, el Morholt; si entonces hubiera sabido lo que ahora sé, habríais muerto sin lugar a dudas. Pero si hubierais muerto, ¿quién me consolaría del dolor que siento? Es por su amor… si mi tío no hubiera muerto… yo habría estado a salvo [de enamorarme]… si hubiera gritado… [no habría experimentado] estos sentimientos insensatos que tengo.” (Versión de Tomás de Inglaterra). Después se pone en marcha una segunda fase neuroquímica. En ella, primeramente se producen endorfinas y encefalinas (opiáceos cerebrales), que confieren el afecto entre dos personas y finalmente un péptido llamado del abrazo, el cual provoca una necesidad de acercamiento físico.Aquí, los enamorados aún siguen en el barco, ya se han declarado su amor. Cuando Iseo oye los sentimientos de su querido se pone muy contenta. Intercambian muestras de afecto… pues ambos mantienen la esperanza; hablan de su felicidad y de sus deseos entre besos, caricias y abrazos.Otro punto es cuando Tristán e Iseo son cogidos in fraganti y el rey Marc los manda quemar a la hoguera; Tristán se escapa y arriesgando su vida, vuelve a salvar a su enamorada para escapar al bosque, necesita estar cerca de ella. Existe otro paso, que sería una fase neuroendócrina conocida para los amantes como la pasión. Esta última puede llevar su tiempo en desatarse, dependiendo de la biología individual y del tipo de educación que se tenga. En esta fase se tienen cambios en la producción de melatonina que participa en la regulación de nuestras etapas de vigilia y sueño y la disminución de serotonina, la cual está ligada con la depresión y el aumento en la producción de la hormona testosterona, que provoca el impulso sexual.Hay  escenas a lo largo de la historia donde los amantes se ponen en peligro, véase en el episodio de Las huellas ensangrentadas de Berol. Aquí, Tristán se lo juega todo pasando a la cama de la reina cuando el rey los deja solos, no pueden aguantar la tentación a volverse a encontrar.  A los afectados, un día, cuando se les acaba la ración de droga cerebral, por la separación o por la muerte de uno de los amantes, llegan las depresiones y las angustias ocasionando un caos biológico que produce un estado de enfermedad.En una de las partes de Tomás de Inglaterra, La melancolía de la reina Iseo, se ve el dolor que tiene esta mujer. Empieza el fragmento con la reina suspirando en su cámara por el deseo que siente por Tristán, no puede dejar de pensar en él. No sabe qué es de su amado, si está vivo o muerto, y esto le produce un gran dolor.Por parte de Tristán también hay mucho dolor. Llega el punto en Tristán leproso en que nuestro héroe tiene que rebajarse y humillarse haciéndose pasar por un leproso para poder ver a la reina, ya que no puede estar sin ella, aunque en Normandía tenga a otra mujer, a Iseo de las Blancas Manos esperándole ansiosa. En ciertos artículos he encontrado que al contrario de lo que comúnmente se piensa, el amor no es eterno. Se ha calculado que entre las dos fases neuroquímicas y la fase neuroendócrina pueden transcurrir en promedio de cuatro a siete años. En los humanos se sabe que lo único que permite a una relación amorosa continuar, cuando ésta ya no es impulsada por la fuerza que provocan las alteraciones neuroquímicas, es convertir a éstas en un reto del intelecto y la voluntad.Aquí se podría extrapolar a la versión de Berol, donde el filtro de amor tiene fecha de caducidad a los tres años. En esta versión, los enamorados, después de que se pase el efecto de la pócima, se arrepienten de sus actos y van a pedir el perdón a un ermitaño.En las versiones donde el amor perdura hasta el Más Allá, creo que se podría tomar como el reto que han tenido en vida de estar siempre en intento de contacto y por fin lo han conseguido, y por voluntad, no se separarán nunca más.  

1 comentario

lola -

BOOMERANG

Siempre la misma vieja historia, amor.

De cuando en cuando ver volver las cartas
que con pasión te mando y me devuelve,
eficaz y solícito, el servicio postal.

Sólo para eso vale
poner en el remite dirección,
perfumar el papel, pegar el sello:

para que un día mis palabras,
igual que un boomerang,
amí regresan.

Me has dado mal tus señas.

ANTONIO MANILLA