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The secret life of a love song...

Textos

Bushido

Un día, estaba un Samurai Takada comiendo un cuenco de arroz, sentado en el umbral de una casa cualquiera. No había ningún alimento en toda Okinawa más barato que el arroz. Dicho de otra manera, comer arroz significaba que no se pasaba por un buen momento económico. Pasó un samurai de la corte personal del emperador y le dijo:

- !Ay, Takada-san! Si aprendieras a ser más sumiso y a adular un poco más al emperador, no tendrías que comer tanto arroz”. Takada dejó de comer, levantó la vista, y mirando al acaudalado samurai intensamente, contestó:

- Ay de ti, hermano bushi. Si aprendieras a comer un poco de arroz, no tendrías que ser sumiso y adular tanto al emperador.

Te echo de menos. Rodolfo Serrano

Donde quiera que estés, te echo de menos,
sin saber cómo son bares y amantes
en los que dejas ahora cuerpo y alma,
y donde sueñas las noches y los besos.

Pero te echo de menos muchas veces.
Sin saber qué amor hay entre tus manos,
ni quién rompe los besos de tu boca,
o quién hace caminos por tu espalda.

No sé si hay quien se aburre a tu costado,
ni si hay alguien que espera en un teléfono,
o si recibes cartas con poemas
o estás, igual que entonces, triste y sola.

Nada sé, vida mía, de tu vida.
Nada conozco, amor, de tus amores.
Nada sé, dolor mío, de tus lágrimas,
mas sé que echo de menos el saberlo.

Donde quiera que estés, dime aunque sea
mentira que te acuerdas de mi nombre.
Que recuerdas mis labios en tus pechos,
y que me echas de menos donde quiera
que esté ese corazón que has olvidado.

Viejos amores. Rodolfo Serrano

Me vienen muchas veces como roncas sirenas
de barcos en la niebla o pitidos sombríos
de trenes en la noche. Y tienen la nostalgia
de la vieja cantina de la vieja estación.

Son los viejos amores, los mismos que dejaron
en la piel el sudor de la sal y el gemido
de un cuerpo que quería morir en ese instante
en que todo comienza cuando todo acabó.

Los antiguos amantes, como sombras de piedra,
lo mismo que la espuma de un cóctel y lo mismo
que la suave ternura de la palabra siempre,
como el sabor a luna que tiene la pasión.

Pienso mientras evoco sus nombres y sus besos
que no habrá cuerpos tan dulces y tan vivos
como aquellos amados que apenas ya recuerdo
que dejaron su huella con la palabra adiós.

Mujeres esperan, junto a mí, el autobús. Rodolfo Serrano

Hablan de su marido y de sus hijos.
Y dicen: “mi marido” y “mi “Isabel”
o “mi Pedro” con ese
sentido de propiedad que sólo tienen
los que nada poseen salvo la sangre.
Y, luego, también dicen “mi señora”.
Y no dicen “mi casa”. Sólo dicen
“la casa donde estoy” y donde limpian
tres veces por semana.
Cada mañana se juntan y los lunes
hablan de la comida del domingo,
de los nietos
y del marido en paro ya va para tres años.

No cumplen con la ley antitabaco
y devoran, ausentes, cigarrillos y sueños,
y, a veces, reconocen que es un asco la vida
y que les duelen
las piernas y las almas. Y dan gracias
porque, al cabo, hay trabajo y así pueden
tirar con la hipoteca de los hijos.

No entienden de políticas, mas saben
que la vida es difícil y su Pedro
no estudia y nada encuentra.
Y ella le da a escondidas algunos euros todos
los sábados, que el chico
también tiene derecho a salir por las noches.
Y las demás asienten
y luego callan. Piensan
en el día tan largo que las espera ahora.
en esa casa ajena. Hasta que una murmura:
"No sé por qué los pobres
tenemos que limpiar tanta riqueza,
sin que podamos, coño, ni tocarla".
Y ríen todas y dicen: "Es la vida".
Y se dicen adiós hasta mañana.

Pasión de amor. Rodolfo Serrano.

Amarte tampoco es tan difícil.
Es el oirte hablar o ver la tele.
Que me des empujones mientras duermo,
ir contigo a la compra, hablar de libros
o que me pases la mano por la frente
cuando te digo
que estoy con fiebre y sueño.

No es difícil quererte apasionadamente.
Se trata de comer sin decir nada,
cada uno a lo suyo, y muchas veces
ni siquiera escuchar lo que me dices,
o enfadarme si no encuentro la camisa
que tanto te molesta y que me escondes.

Amarte con desesperación es muy sencillo.
Basta con sorprenderte sonriendo
cuando cuento un chiste malo o me comentas
la última que te han hecho en el trabajo.
Amarte también es
cuando acaricio
tu piel por debajo del vestido
y te escucho decir: "¿es que estás tonto..?"

Al fin y al cabo, amar debe ser eso:
la rutina diaria que no puede
acabar con los besos que un día fueron
ni con los que aún nos quedan por delante.

Buscar el "yo" en vano.

Buscar el "yo" en vano.

Duración: indefinida.

Material: ninguno.

Efecto: disolvente.


Es uno de los términos que más utiliza usted. A lo largo del día, la palabra "yo" figura en casi todas sus frases. Ya en su más tierna infancia dejó de designarse por su nombre de pila. "Yo" se ha convertido en la palabra con la cual expresa sus deseos, sus decepciones, sus proyectos, sus esperanzas, sus actos más variados, sus sensaciones físicas, sus enfermedades, sus placeres, sus planes, su resentimiento, su ternura, su predilección por la vainilla o su repugnancia por el hinojo. Hace mucho tiempo que ha vinculado esta palabra tan breve a sus muchos estados de ánimo. Está íntimamente imbricada en sus sentimientos, en sus recuerdos. En apariencia, nada se hace sin ella. Aparece en todos sus relatos, en todas sus opiniones. Ni la menor decisión ni la menor elucubración están libres de ella.

Curiosa situación: todo el mundo utiliza la misma palabra. La más irreductible intimidad, la más singular existencia de cada uno de nosotros está unida a un término que nadie ha escogido ni creado, y que todos los demás utilizan igualmente. Un pronombre de la lengua. Nada hay menos personal que este pronombre "personal". La existencia a la que se refiere es, desde el punto de vista lingüístico, perfectamente intercambiable. Cualquiera puede afirmar "yo estoy contento" o "yo estoy triste". Cada cual, diferente de todos los demás, se designa a sí mismo con una palabra que utilizan todos los demás. Qué situación tan paradójica. Pero en la que usted no había pensado nunca, como todo el mundo. Bastantes cosas tiene que hacer como para andar perdiendo el tiempo con cuestiones de este tipo.

A pesar de todo, busque dónde se encuentra este "yo". ¿Existe? ¿Cómo detectarlo?¿Cómo reconocerlo? Si intenta plantearse estas preguntas y resolverlas con esmero, experimentará que este "yo" no es facil de localizar ni autentificar.

No es una experiencia breve, con límites fáciles de circunscribir. Al contrario, podría parecerse a una larga persecución. Se necesita tiempo, ocasiones diversas, cierta constancia y obstinación. ¿Dónde se halla esta evidencia llamada "yo"?Buscará largamente, en diferentes lugares, desde distintos ángulos. Hay muchas probabilidades de que, a fin de cuentas, vuelva con las manos vacías. Entonces es cuando las cosas empiezan a ser interesantes.

Entre las pistas que puede intentar seguir conviene recordar la existencia del cuerpo. Este "yo" singular y, sin embargo, parecido a los demás, ¿no será sencillamente su cuerpo, con sus hábitos y flaquezas, sus fragilidades y particularidades? No, jamás encontrará el "yo" en su cuerpo. Ninguna de sus células ha vivido más de diez años. ¿A qué llamará "yo"?¿A su forma?¿A la estructura de conjunto?¿A la organización? Queda el pensamiento, es bien sabido. Todo cambia, pero no sus recuerdos, asociaciones de ideas, deseos que están afectados por eso que usted llama "yo".

Entre todas estas sensaciones, entre todos estos acontecimientos mentales, "yo" parece ser el denominador común. Pero no es un soporte ni un motor. Solo un aire de familia. Una cualidad común a unos pensamientos y sensaciones bastantes variados, casi como un color o un perfume. Una manera de aparecer. Quizá un estilo. Nada más. "Yo" no es algo o alguien. Sin embargo, no es tan solo una palabra. Es, sin duda, como un estribillo, una costumbre, una cualidad secundaria y relativa.

Si consigue experimentar todo esto, aún le quedará por saber qué hacer con ello. ¿Qué incidencia puede tener en su existencia este imposible hallazgo?¿Cómo ingeniárselas tras la deserción del "yo"? Eso es otra historia.


101 experiencias de filosofía cotidiana. Roger-Pol Droit

Cada día. Rodolfo Serrano.


Enamorarse es fácil. A mí al menos me pasa
cada día tres veces. Y ninguna
me dura más allá de algunas horas.
Es el amor de golpe, sin calendario fijo.
El amor que nos salva del presente imperfecto.

Así que cada día, salgo por los paseos,
recorro cada calle y busco por las plazas
a esa mujer soñada que nunca será mía.
Y me enamoro a tientas, como si fuera ciego
y me bastara sólo el olor de un perfume,
el sonido de un beso,
el roce de algún nombre que me traiga
una tenue caricia del pasado.

Me gusta enamorarme
y soñar que me ama
una muchacha extraña de la que no conozco
ni siquiera sus pasos. Es un fácil remedio
para que el corazón, ya sin prisas, me siga
bombeando la sangre de tanto amor perdido.

¿Cómo va a ser tu día hoy?

Esta mañana desperté emocionado
con todas las cosas que tengo que hacer
antes que el reloj sonara.
Tengo responsabilidades que cumplir hoy. Soy importante.
Mi trabajo es escoger qué clase de día voy a tener.
Hoy puedo quejarme porque el día esta lluvioso
o puedo dar gracias a Dios porque las plantas están siendo regadas.
Hoy me puedo sentir triste porque no tengo más dinero
o puedo estar contento que mis finanzas me empujan
a planear mis compras con inteligencia.
Hoy puedo quejarme de mi salud
o puedo regocijarme de que estoy vivo.
Hoy puedo lamentarme de todo
lo que mis padres no me dieron mientras estaba creciendo
o puedo sentirme agradecido de que me permitieran haber nacido.
Hoy puedo llorar porque las rosas tienen espinas
o puedo celebrar que las espinas tienen rosas.
Hoy puedo autocompadecerme por no tener muchos amigos
o puedo emocionarme y embarcarme en la aventura de descubrir nuevas relaciones.
Hoy puedo quejarme porque tengo que ir a trabajar
o puedo gritar de alegría porque tengo un trabajo.
Hoy puedo quejarme porque tengo que ir a la escuela
o puedo abrir mi mente enérgicamente
y llenarla con nuevos y ricos conocimientos.
Hoy puedo murmurar amargamente porque tengo que hacer las labores del hogar
o puedo sentirme honrado porque tengo un techo para mi mente, cuerpo y alma.
Hoy el día se presenta ante mi esperando a que yo le de forma y aquí estoy,
soy el escultor. Lo que suceda hoy depende de mi,
yo debo escoger qué tipo de día voy a tener.
Que tengas un gran día… a menos que tengas otros planes.

“Están los que llevan amuletos. Los que hacen promesas. Los que imploran mirando al cielo. Los que creen en supersticiones. Y están los que siguen corriendo cuando les tiemblan las piernas. Los que siguen jugando cuando se les acaba el aire. Los que siguen luchando cuando todo parece perdido. Como si cada vez fuera la última. Convencidos de que la vida misma es un desafío. Sufren, pero no se quejan, porque saben que el dolor pasa. El sudor se seca. El cansancio termina. Pero hay algo que nunca desparecerá: la satisfacción de haberlo logrado. En sus cuerpos hay la misma cantidad de músculos. En sus venas corre la misma sangre. Lo que los hace diferentes es su espíritu. La determinación de alcanzar la cima. Una cima a la que no se llega superando a los demás, sino a uno mismo.”

Daisaku Ikeda.

"Si cambia el corazón, cambia la acción; si cambia la acción, cambia el medio ambiente, si cambia el medio ambiente, cambia la personalidad si cambia la personalidad, cambia la vida cotidiana. Si hay rectitud, habrá belleza en el corazón; Si hay belleza en el corazón, habrá armonia de hogar; Si hay armonia de hogar, habrá orden en la nación, Si hay orden en la nación, habrá paz en el mundo; Depende de mí" Daisaku Ikeda

Desafíate a concretar tus sueños. Te convoco a que luches por tus sueños. Afronta el desafío. A qué le temes? al ridículo? Al cambio? a lo nuevo? Que el miedo no te inmovilice. Anímate a salir de tu confortable incomodidad. Hay algo mejor que este estado de tranquila desesperación. Imagina que quieres ser. Traza un plan. Ponle fecha. Fija las metas y etapas, Canta daimoku. No olvides que el éxito es para los que luchan, minuto a minuto, día a día, año a año. No se requiere ser muy inteligente. Busca, investiga y manos a la obra. Y jamás olvides que un sueño sin acción es una ilusión.
Daisaku Ikeda.

 

La memoria de los peces.

"Los peces de colores sólo tienen tres segundos de memoria. ¿Lo sabias? Si tardan tres segundo en rodear la pecera todo es nuevo otra vez. Cada vez que dos peces se ven es como la primera vez. Es como si fueran humanos. Como cuando nosotros nos enamoramos, es como si fuera la primera vez..." (Goldfish memories, Liz Gill 2003)

Princesas.

Princesas.

Candela Peña (Princesas)

"¿Es rara, no? la nostalgia...Porque tener nostalgia en sí no es malo, eso es que te han pasado cosas buenas y las echas de menos. Yo por ejemplo no tengo nostalgia de nada, porque nunca me ha pasado nada tan bueno como para poder echarlo de menos...eso si que es una putada. ¿Se podra tener nostalgia de algo que aún no te ha pasado? Porque a mi a veces me pasa. Me pasa que me imagino como van a ser las cosas, con los chicos por ejemplo o con la vida en general, y luego me da pena cuando me acuerdo de lo bonitas que iban a ser, porque iban a ser preciosas...y luego cuando lo pienso me da nostalgia cuando me doy cuenta de que aun no han pasado y que a lo mejor no pasan nunca...me pongo super triste, pero es como una tristeza a cuenta, como la fianza de cuando alquilas una casa, pero con tristeza, que la pones por delante, porque total, sabes que la vas a acabar utilizando igual...".

La sabiduría del silencio interno. Texto taoísta.

Habla simplemente cuando sea necesario. Piensa lo que vas a decir antes de abrir la boca. Sé breve y preciso ya que cada vez que dejas salir una palabra por la boca, dejas salir al mismo tiempo una parte de tu chi. De esta manera aprenderás a desarrollar el arte de hablar sin perder energía. Nunca hagas promesas que no puedas cumplir. No te quejes y no utilices en tu vocabulario palabras que proyecten imágenes negativas porque se producirá alrededor de ti todo lo que has fabricado con tus palabras cargadas de chi.

Si no tienes nada bueno, verdadero y útil, es mejor quedarse callado y no decir nada. Aprende a ser como un espejo, escucha y refleja la energía. El universo mismo es el mejor ejemplo de un espejo que la naturaleza nos ha dado porque el universo acepta sin condiciones nuestros pensamientos, nuestras emociones, nuestras palabras, nuestras acciones y nos envía el reflejo de nuestra propia energía bajo la forma de las diferentes circunstancias que se presentan en nuestra vida.

Si te identificas con el éxito, tendrás éxito. Si te identificas con el fracaso, tendrás fracasos. Así podemos observar que las circunstancias que vivimos son simplemente manifestaciones externas del contenido de nuestra habladuría interna. Aprende a ser como el universo, escuchando y reflejando la energía sin emociones densas y sin prejuicios, siendo como un espejo sin emociones aprendemos a hablar de otra manera. Con el mental tranquilo y en silencio, sin darle oportunidad de imponerse con sus opiniones personales y evitando que tenga reacciones emocionales excesivas, simplemente permite que una comunicación sincera y fluida exista. No te dés mucha importancia, sé humilde pues cuanto más te muestras superior, inteligente y prepotente, más te vuelves prisionero de tu propia imagen y vives en un mundo de tensión e ilusiones.

Sé discreto, preserva tu vida íntima, de esta manera te liberas de la opinión de los otros y llevarás una vida tranquila volviéndote invisible, misterioso, indefinible e insondable como el Tao. No compitas con los demás, vuélvete como la tierra que nos nutre que nos da de lo que necesitamos. Ayuda a los otros a percibir sus cualidades, sus virtudes y a brillar. El espíritu competitivo hace que crezca el ego y crea conflictos inevitablemente. Ten confianza en ti mismo, preserva tu paz interna evitando entrar en la provocación y en las trampas de los otros.

No te comprometas fácilmente. Si actúas de manera precipitada sin tomar consciencia profundamente de la situación te vas a crear complicaciones. La gente no tiene confianza en aquellos que dicen sí muy fácilmente porque saben que ese famoso sí no es sólido y le falta valor. Toma un momento de silencio interno para considerar todo lo que se presenta y toma tu decisión después. Así desarrollarás la confianza en ti mismo y la sabiduría. Si realmente hay algo que no sabes o que no tienes la respuesta a la pregunta que te han hecho, acéptalo. El hecho de no saber es muy incómodo para el ego porque le gusta saber todo, siempre tener razón y siempre dar su opinión muy personal. En realidad el ego no sabe nada, simplemente hace ver que sabe.
Evita el hecho de juzgar y de criticar, el Tao es imparcial y sin juicios, no critica a la gente, tiene una compasión infinita y no conoce la dualidad. Cada vez que juzgas a alguien lo único que haces es expresar tu opinión muy personal, y es una pérdida de energía, es puro ruido. Juzgar es una manera de esconder sus propias debilidades. El sabio tolera todo y no dirá ni una palabra.

Recuerda que todo lo que te molesta de los otros es una proyección de todo lo que todavía no has resulto de ti mismo. Deja que cada quien resuelva sus propios problemas y concentra tu energía en tu propia vida. Ocúpate de ti mismo, no te defiendas. Cuando tratas de defenderte en realidad estás dándole demasiada importancia a las palabras de los otros y le das más fuerza a su agresión. Si aceptas el no defenderte estás mostrando que las opiniones de los demás no te afectan, que son simplemente opiniones y que no necesitas convencer a los otros para ser feliz. Tu silencio interno te vuelve impasible. Haz regularmente un ayuno de la palabra para volver a educar al ego que tiene la mala costumbre de hablar todo el tiempo. Practica el arte de no hablar. Toma un día a la semana para abstenerte de hablar. O por lo menos algunas horas en el día según lo permita tu organización personal. Este es un ejercicio excelente para conocer y aprender el universo del Tao ilimitado en lugar de tratar de explicar con las palabras qué es el Tao. Progresivamente desarrollarás el arte de hablar sin hablar y tu verdadera naturaleza interna reemplazará tu personalidad artificial, dejando aparecer la luz de tu corazón y el poder de la sabiduría del silencio. Gracias a esta fuerza atraerás hacia ti todo lo que necesitas para realizarte y liberarte completamente. Pero hay que tener cuidado de que el ego no se inmiscuya. El poder permanece cuando el ego se queda tranquilo y en silencio. Si tu ego se impone y abusa de este poder, el mismo poder se convertirá en un veneno, y todo tu ser se envenenará rápidamente.

Quédate en silencio, cultiva tu propio poder interno. Respeta la vida de los demás y de todo lo que existe en el mundo. No trates de forzar, manipular y controlar a los otros. Conviértete en tu propio maestro y deja a los demás ser lo que son, o lo que tienen la capacidad de ser. Dicho en otras palabras, vive siguiendo la vida sagrada del Tao.

Informe sobre caricias. Mario Benedetti

Informe sobre caricias. Mario Benedetti

1
La caricia es un lenguaje
si tus caricias me hablan
no quisiera que se callen

2
La caricia no es la copia
de otra caricia lejana
es una nueva versión
casi siempre mejorada

3
Es la fiesta de la piel
la caricia mientras dura
y cuando se aleja deja
sin amparo a la lujuria

4
Las caricias de los sueños
que son prodigio y encanto
adolecen de un defecto
no tiene tacto

5
Como aventura y enigma
la caricia empieza antes
de convertirse en caricia

6
Es claro que lo mejor
no es la caricia en sí misma
sino su continuación.

La cosa más dulce.

“No busques al hombre de tu vida, busca al rollo de tu vida y al final, si él lo merece algún día ese rollo llegará a ser para toda la vida sin que te des cuenta, y entre tanto podeis pasar un buen rato”.

Sin embargo... Chantal Maillard.

Sin embargo,
sin embargo,
sin embargo... No me
fío de mí. Nada es
permanente. Menos
lo es la palabra. Esto
tampoco,
esto tampoco,
esto tampoco. No me fío,
no te fíes de quien
dice, de quien
habla, de lo que se
dice, de lo que dices,
de lo que digo,
no me fíes,
no te fío.
La lucidez es una chispa, un
estado de conciencia
en las multiplicadas estancias
de la conciencia o que hacen
conciencia, las estancias
que se alargan, se prolongan, se
continúan, y así
se le llama conciencia
a aquella continuidad.
No me fío, no te
fíes de las estancias,
se estrechan,
se acortan,
se invaden,
desaparecen,
la lucidez es un instante
entre estancias,
ventanas en la mónada que
si permanece bajo
la luz del foco se hace estancia,
también ella, y sufre
las mismas convulsiones.
Sin embargo,
sin embargo,
sin embargo... lo
que intuyo ahora
se borrará mañana,
luego,
ahora,
apenas se haga pensamiento,
conciencia: estancia. Atrapamos
la sensación que invade las entrañas,
muy abajo,
muy adentro,
muy homogénea, la atrapamos
y la hacemos eso: "sensación",
la nombramos,
la describimos... la perdemos. Ya
no es ella, ya no es eso, ya no es.
Aún está allí pero
no es lo que digo,
lo es apenas,
no es lo que oís,
no es eso, no
os fiéis,
no me fíes,
no te fío.

De nuevo cae la tarde,
mengua la luz.
Los colores del otoño vienen del oeste,
decía aquel poeta chino.
El mundo está en mí.
No me apartaré.
Acojo todos los colores, el
estío dentro de mi otoño,
porque sé que no
hay fin, que no habrá término.
Todo comienza y termina en mí.
Yo soy el infinito proyecto de mí misma
por encima de mí
me sobrevuelo.

De "Lógica borrosa" 2002

Oh sí. Charles Bukowski.

hay cosas peores que
estar solo
pero a menudo toma décadas
darse cuenta de ello
y más a menudo
cuando esto ocurre
es demasiado tarde
y no hay nada peor
que
un demasiado tarde

Melancolía. Charles Bukowski.

la historia de la melancolía
nos incluye a todos.
me retuerzo entre las sábanas sucias
mientras fijo mi mirada
en las paredes azules
y nada.
me he acostumbrado tanto a la melancolía
que
la saludo como a una vieja
amiga.
ahora tendré 15 minutos de aflicción
por la pelirroja que se fue,
se lo diré a los dioses.
me siento realmente mal
realmente triste
entonces me levanto
PURIFICADO
aunque no haya resuelto
nada
(...)
hay algo mal en mí
además de la
melancolía

No se me importa un pito que las mujeres... Oliverio Girondo.

No se me importa un pito que las mujeres
tengan los senos como magnolias o como pasas de higo;
un cutis de durazno o de papel de lija.
Le doy una importancia igual a cero,
al hecho de que amanezcan con un aliento afrodisíaco
o con un aliento insecticida.
Soy perfectamente capaz de sorportarles
una nariz que sacaría el primer premio
en una exposición de zanahorias;
¡pero eso sí! -y en esto soy irreductible- no les perdono,
bajo ningún pretexto, que no sepan volar.
Si no saben volar ¡pierden el tiempo las que pretendan seducirme!
Ésta fue -y no otra- la razón de que me enamorase,
tan locamente, de María Luisa.
¿Qué me importaban sus labios por entregas y sus encelos sulfurosos?
¿Qué me importaban sus extremidades de palmípedo
y sus miradas de pronóstico reservado?
¡María Luisa era una verdadera pluma!
Desde el amanecer volaba del dormitorio a la cocina,
volaba del comedor a la despensa.
Volando me preparaba el baño, la camisa.
Volando realizaba sus compras, sus quehaceres...
¡Con qué impaciencia yo esperaba que volviese, volando,
de algún paseo por los alrededores!
Allí lejos, perdido entre las nubes, un puntito rosado.
"¡María Luisa! ¡María Luisa!"... y a los pocos segundos,
ya me abrazaba con sus piernas de pluma,
para llevarme, volando, a cualquier parte.
Durante kilómetros de silencio planeábamos una caricia
que nos aproximaba al paraíso;
durante horas enteras nos anidábamos en una nube,
como dos ángeles, y de repente,
en tirabuzón, en hoja muerta,
el aterrizaje forzoso de un espasmo.
¡Qué delicia la de tener una mujer tan ligera...,
aunque nos haga ver, de vez en cuando, las estrellas!
¡Que voluptuosidad la de pasarse los días entre las nubes...
la de pasarse las noches de un solo vuelo!
Después de conocer una mujer etérea,
¿puede brindarnos alguna clase de atractivos una mujer terrestre?
¿Verdad que no hay diferencia sustancial
entre vivir con una vaca o con una mujer
que tenga las nalgas a setenta y ocho centímetros del suelo?
Yo, por lo menos, soy incapaz de comprender
la seducción de una mujer pedestre,
y por más empeño que ponga en concebirlo,
no me es posible ni tan siquiera imaginar
que pueda hacerse el amor más que volando.