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The secret life of a love song...

Textos

Lucía y el sexo

Lucía y el sexo Él se levantó para buscar tabaco con paso tranquilo, obviamente sin saber lo que le esperaba.

-Oye, ¿puedo hablar contigo? –una chica, sentada junto a la máquina de tabaco, le preguntaba.
-¿Ahora?
-Bueno, pues... luego.
-Es que estoy con un amigo –pausa-.¿Sobre qué es?
-Verás...
-¿Te pasa algo? –ella asiente, vergonzosa.
-Sí.
-Dime.
-¿Ahora?
-Sí –el hombre, sonriente, se sienta con ella tras hacerle una seña a su amigo- ¿Cómo te llamas?
-Lucia.
-Yo Lorenzo.
-Ya lo sé, te conozco. He leído tu novela. Varias veces y... ya no he podido leer nada más. Se me ha agarrado por dentro... y no me suelta –Lorenzo sonríe, obviamente halagado-. Pero, también te conozco de seguirte por la calle, cuando te veo. Me gusta andar detrás de ti saber adonde vas, sin que me veas. Hasta... sé cual es tu portal. Está aquí al lado. Y a veces te veo en este bar. ¿Te suena mi cara?

Lorenzo niega. Está verdaderamente desconcertado; los acontecimientos le superan. Pero ella continúa.

-Yo soy camarera, de ese restaurante. Tú nunca has entrado. Mi jefe está muy bien, y es un buen cocinero. Pero me ha propuesto que vivamos juntos, y la verdad es que me ha hecho mucha ilusión, porque he sentido que me necesita. Y ahora él, hasta me gusta un poco. Así que... He decidido...-Lucia se atasca, duda.
-¿Qué?
-Pues que sepas que yo con quien de verdad quiero vivir es contigo. Y no es porque te vea muy solo, es porque estoy completamente enamorada de ti. Loca perdida, ya me ves.
-Qué valiente eres.
-Pues sí –ella suspira-. Y se acabó. Yo ya lo he intentado. ¿Te ha hecho ilusión? –Lorenzo asiente, confuso. Ella lo nota y añade-. Que... Te puedes ir cuando quieras.

Él, muy nervioso, enciende un cigarrillo con manos temblorosas. Ella acepta otro.
-Uff...
-¿Y, algo más quieres de mí?
-Sí –Lucía decide apostar fuerte, se arriesga- Que con el tiempo, y la convivencia... Te acabes enamorando de mí. Por supuesto.

Lorenzo se levanta, superado. Pero vuelve a mirar a la chica, tan valiente, y se inclina hacia ella.
-Eso está hecho, Lucía.

Sucedidos /2. Eduardo Galeano

Sucedidos /2. Eduardo Galeano

Aquesta història la vaig escoltar, una mica adaptada, a Ismael Serrano... genial. Eduardo Galeano va escriure-la. Tot i que m'agrada més la narrada, aquí va la verdadera!

 a veure si trobo aquell cd de viejas canciones inéditas... 

Antaño, don Verídico sembró casas y gentes en tormo

al boliche El Resorte para que el boliche no se quedara

solo. Este sucedido sucedió, dicen que dicen en el pueblo

por él nacido.

Y dicen que dicen que había allí un tesoro, escondido

en la casa de un viejito calandraca.

Una vez por mes, el viejito, que estaba en las últimas,

se levantaba de la cama y se iba a cobrar la jubilación.

Aprovechando la ausencia, unos ladrones, venidos de

Montevideo, le invadieron la casa.

Los ladrones buscaron y rebuscaron el tesoro en cada

recoveco. Lo único que encontraron fue un baúl de madera,

tapado de cobijas, en un rincón del sótano. El tremendo

candado que lo defendía resistió, invicto el ataque

de las ganzúas.

Así que se llevaron el baúl. Y cuando por fin consiguieron

abrirlo, ya lejos de allí, descubrieron que el baúl

estaba lleno de cartas. Eran las cartas de amor que el

viejito había recibido todo a lo largo de su larga vida.

Los ladrones iban a quemar las cartas. Se discutió.

Finalmente decidieron devolverlas. Y de a una. Una por

semana. Desde entonces, al mediodía de cada lunes, el

viejito se sentaba en la loma.

Allá esperaba que apareciera el cartero en el camino.

No bien veía asomar el caballo, gordo de alforjas, por

entre los árboles, el viejito se echaba a correr. El cartero,

que ya sabía, le traía su carta en la mano.

Y hasta san Pedro escuchaba los latidos de ese coraz

ón loco de la alegría de recibir palabras de mujer.

El arte para los niños. Eduardo Galeano

Ella estaba sentada en una silla alta, ante un plato de

sopa, que le llegaba a la altura de los ojos. Tenía la naríz

fruncida y los dientes apretados y los brazos cruzados.

La madre pidió auxilio:

-Cuéntale un cuento Onelio -pidió-, Cuéntale, tú que

eres escritor.

Y Onelio Jorge Cardoso, esgrimiendo una cucharada

de sopa, comenzó su relato:

- Había una pajarita que no quería comer la comidita.

La pajarita tenía el piquito cerradito, y la mamita le decía

Te vas a quedar enanita, pajarita, si no comés la comidita

. Pero la pajarita no hacía caso a la mamita y no abría

su piquito.

Y entonces la niña lo interrumpió:

- Que pajarita de mierdita . opinó.

La pasión de decir 1. Eduardo Galeano

 

Marcela estuvo en las nieves del norte. En Oslo, una

noche conoció a una mujer que canta y cuenta. Entre

canción y canción, esa mujer cuenta buenas historias, y

las cuenta vichando papelitos, como quien lee la suerte

de soslayo.

Esa mujer de Oslo, viste una falda inmensa, toda llena

de bolsillos. De los bolsillos va sacando papelitos,

uno por uno, y en cada papelito hay una buena historia

para contar, una historia de fundación y fundamento y

en cada historia hay gente que quiere volver a vivir por

arte de brujería. Y así ella va resucitando a los olvidados

y a los muertos: y de las profundidades de esa falda van

brotando los andares y los amares del bicho humano,

que viviendo, que diciendo va.

OBJETIVOS- Osho

La vida no tiene objetivos... ¡ y ahí está su belleza!

Si la vida tuviera un objetivo, las cosas no serían tan hermosas, porque un día llegaréis al final, y entonces después todo sería simplemente aburrido. Habría repetición, repetición, repetición; seguiría el mismo estado monótono... y la vida aborrece la monotonía. Continúa creando nuevos objetivos ... ¡porque no tiene ninguno! En cuanto alcanzáis un cierto estado, la vida os da otro objetivo. El horizonte no deja de aparecer delante de vosotros, jamás lo alcanzáis, siempre estáis en el camino... a punto de llegar. Y si entendéis eso, entonces toda la tensión de la mente desaparece, porque la tensión está en buscar un objetivo, en llegar a alguna parte.

La mente continuamente anhela una llegada, mientras que la vida es una continua partida y llegada... pero llegar para volver a partir. No tiene una finalidad. Nunca es perfecta, y esa es su perfección. Es un proceso dinámico, no algo muerto y estático.

La vida no se halla estancada...fluye y fluye y no hay otra orilla. En cuanto comprendéis esto, comenzáis a disfrutar del viaje en sí. Cada paso es una meta, y no hay un objetivo. Esta comprensión, una vez que se asienta en vuestro centro interno, os relaja. Entonces no hay tensión porque no hay ninguna parte a donde ir, de manera que no podéis extraviaros.

AMOR DE LUNA NUEVA - Osho

Dejad que acontezca un amor de luna nueva. Abrazaos, sed cariñosos, cuidaos y no anheléis el calor... porque ese calor era una locura, un frenesí; es bueno que haya desaparecido. Deberíais consideraos afortunados... no lo malinterpretéis.

 

Si el amor va más profundo, los cónyuges se convierten en hermanos. Si el amor va más profundo, la energía del sol se convierte en energía de luna: el calor desaparece, es muy fresco. Y cuando el amor va más profundo, puede tener lugar un malentendido... porque nos hemos acostumbrado a la fiebre, a la pasión, a la excitación, y ahora todo parece necio. ¡Es necio! Ahora si hacéis el amor, parece una necedad; si no hacéis el amor, os parece como si faltara algo, por la vieja costumbre.

Cuando un marido y una mujer empiezan a sentir esto, surge el temor... ¿habéis empezado a dar por sentado al otro? ¿Se ha convertido en un hermano o una hermana, por lo que ha dejado de ser vuestra elección, ha de ser un viaje del Ego? Este temor surge. A veces uno empieza a sentir que falta algo... que hay una especie de vacío. Pero no lo analicéis a través del pasado. Miradlo desde el futuro.

Va a suceder mucho en este vació, en esta intimidad... los dos desapareceréis. Se tornará en algo absolutamente no sexual, todo el calor se desvanecerá y entonce conoceréis una cualidad del amor completamente diferente.

APERTURA - Osho

APERTURA - Osho

Dejad que vengan vientos, dejad que venga el sol... todo es bienvenido. En cuanto os sintonicéis con vivir con el corazón abierto, jamás os cerraréis. Pero hay que darle algo de tiempo. Y debéis mantener esa apertura, de lo contrario volverá a cerrarse.

La apertura es vulnerabilidad. Cuando estáis abiertos, al mismo tiempo sentís que algo malo puede entrar en vosotros. No se trata solo de una sensación; es una posibilidad.

Por eso las personas están cerradas. Si abrís la puerta para dejar pasar a un amigo, también puede entrar el enemigo. La gente inteligente ha cerrado sus puertas. Para evitar al enemigo, ni siquiera se la abren a un amigo. Pero entonces toda su vida está muerta.

Pero no puede pasar nada, porque básicamente no tenemos nada que perder...y aquello que tenemos no se puede perder. Lo que se puede perder no merece la pena que se retenga. Cuando esta comprensión se vuelve algo tácito, uno permanece abierto.

Puedo ver que hasta los amantes se defienden a sí mismos. Luego lloran porque no sucede nada. Han cerrado todas las ventanas y se asfixian. No ha entrado ninguna luz nueva y resulta casi imposible vivir, pero, no obstante, sigue adelante. Sin embargo, no se abren porque el aire fresco parece peligroso.

De modo que cuando os sintáis abiertos, tratad de disfrutarlo. Son momentos raros. En ellos, avanzad para poder tener una experiencia de apertura. Una vez que la experiencia está ahí, sólida en vuestras manos, entonces podéis desprenderos del miedo. Veréis que estar abiertos es un tesoro que estabais perdiendo de manera innecesaria. Y el tesoro es tal, que nadie os lo puede arrebatar. Cuanto más lo compartís, más crece. Cuanto más abiertos estáis, más sois.

 

Oda a los números (Pablo Neruda)

Oda a los números (Pablo Neruda)

Qué sed
de saber cuánto!
Qué hambre
de saber
cuántas
estrellas tiene el cielo!

Nos pasamos
la infancia
contando piedras, plantas,
dedos, arenas, dientes,
la juventud contando
pétalos, cabelleras.
Contamos
los colores, los años,
las vidas y los besos,
en el campo
los bueyes, en el mar
las olas. Los navíos
se hicieron cifras que se fecundaban.
Los números parían.
Las ciudades
eran miles, millones,
el trigo centenares
de unidades que adentro
tenian otros números pequeños,
más pequeños que un grano.
El tiempo se hizo número.
La luz fue numerada
y por más que corrió con el sonido
fue su velocidad un 37.
Nos rodearon los números.
Cerrábamos la puerta,
de noche, fatigados,
llegaba un 800,
por debajo,
hasta entrar con nosottros en la cama,
y en el sueño
los 4000 y los 77
picándonos la frente
con sus martillos o sus alicates.
Los 5
agregándose
hasta entrar en el mar o en el delirio,
hasta que el sol saluda con su cero
y nos vamos corriendo
a la oficina,
al taller,
a la fábrica,
a comenzar de nuevo el infinito
número 1 de cada día.

Tuvimos, hombre, tiempo
para que nuestra sed
fuera saciándose,
el ancestral deseo
de enumerar las cosas
y sumarlas,
de reducirlas hasta
hacerlas polvo,
arenales de números.
Fuimos
empapelando el mundo
con números y nombres,
pero
las cosas existian,
se fugaban
del número,
enloquecían en sus cantidades,
se evaporaban
dejando
su olor o su recuerdo
y se quedaban los números vacíos.

Por eso,
para ti
quiero las cosas.
Los números
que se váyan a la cárcel,
que se muevan
en columnas cerradas
procreando
hasta darnos la suma
de la totalidad de infinito.
Para ti sólo quiero
que aquellos
números del camino
te defiendan
y que tu los defiendas.
La cifra semanal de tu salario
se desarrolle hasta cubrir tu pecho.
Y del número 2 en que se enlazan
tu cuerpo y el de la mujer amada
salgan los ojos pares de tus hijos
a contar otra vez
las antiguas estrellas
y las innnumerables
espigas
que llenarán la tierra transformada.

 

Tret d'una pel.lícula per adolescents, es la frase del final...i tot i encara que aquesta peli no tingués molts valors educatius, si analitzes bé aquesta frase, et fa pensar, encara que sigui, una mica. 

 

"Cada historia tiene un final, pero en la vida, cada final es un comienzo."

 

Un comienzo per nous canvis, per noves il.lusions....

La dama del alba (Alejandro Casona)

La dama del alba (Alejandro Casona)

Per les parades de bus hi ha uns cartells que anuncien una obra de teatre i semblen tope de mistics,i una nit, després de tornar de Barcelona, el vaig veure. Un poco feo, si, xo em va molar el que posava:

 

"Vuestros poetas me cantaron como a una novia,

vuestros místicos como a una redención,

y el más grande de vuestros sabios,

me llamó libertad..."

Rayuela

 

Aquest text me lha passat en Rober...gente que mira el blog y ves que hay mas gente como tu, que no puede dormir sin leer. 

Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y los ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes jugando en los recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo, mientras nos besamos como si tuvieramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorver simultáneo del aliento, esa instantànea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar junto a mí como una luna en el agua.

 

"Rayuela". Cortazar

Cartas para Claudia

Quiero que me oigas sin juzgarme
Quiero que opines sin aconsejarme
Quiero que confíes en mí sin exigirme
Quiero que me ayudes sin intentar decidir por mí
Quiero que me cuides sin anularme
Quiero que me mires sin proyectar tus cosas en mí
Quiero que me abraces sin asfixiarme
Quiero que me animes sin empujarme
Quiero que me sostengas sin hacerte cargo de mí
Quiero que me protejas sin mentiras
Quiero que te acerques sin invadirme
Quiero que conozcas lasa cosas mías que más te disgustan
Las aceptes y no pretendas cambiarlas
Quiero que sepas… que hoy puedes contar conmigo...
sin condiciones.

Jorge Bucay 

El puente

PAra cruzarlo o para no cruzarlo

ahí está el puente

 

en la otra orilla alguien me espera

con un durazno y un país

 

traigo conmigo ofrendas desusadas

entre llas un paraguas con ombligo de madera

un libro con los pánicos en blanco

y una guitarra que no se abrazar

 

vengo con las mejillas del insomnio

los pañuelos del mar y de las paces

las tímidas pancartas del dolor

las liturgias del beso y de la sombra

 

nunca he traído tantas cosas

nunca he venido con tan poco

 

ahí está el puente

para cruzarlo o para no cruzarlo

yo lo voy a cruzar

sin prevenciones

 

en la otra orilla alguien me espera

con un durazno y un país.

 

M. Benedetti 

Cuarenta cosas que no se deben olvidar

1) Nunca prives a nadie de la esperanza: puede ser lo único que una persona posea.

2) No tomes decisiones cuando estés enojado.

3) Cuida tu postura física.

4) Nunca hables de negocios en un elevador.

5) No pagues un trabajo hasta que esté concluido.

6) Cuídate de quien no tenga nada que perder.

7) Aprende a decir no, con cortesía y presteza.

8) No esperes que la vida sea justa.

9) No dudes en perder una batalla, si esto te lleva a ganar la guerra.

10) Sé atrevido y valiente.

11) No aplaces las cosas. Haz lo que sea preciso en el momento preciso.

12) No temas decir "no sé".

13) No temas decir "lo siento".

14) Elogia a tres personas cada día.

15) Contempla el amanecer por lo menos una vez al año.

16) Mira a los ojos a las personas.

17) Di "gracias" con frecuencia.

18) Di "por favor" con frecuencia.

19) Gasta menos de lo que ganes.

20) Trata como quisieras que te trataran.

21) Haz nuevas amistades y cultiva las viejas.

22) Guarda los secretos.

23) Reconoce tus errores.

24) Sé valiente; si no lo eres, finge serlo, nadie advertirá la diferencia.

25) Utiliza las tarjetas de crédito sólo por comodidad, nunca por el crédito.

26) No engañes.

27) Aprende a escuchar. A veces las oportunidades tocan muy quedo a la puerta.

28) Elabora una lista de las cosas que desees experimentar antes de morir. Llévala en tu cartera y consúltala con frecuencia.

29) Haz oídos sordos a los malos comentarios.

30) Las ideas buenas, nobles y capaces de cambiar al mundo provienen siempre de una persona que trabaja sola.

31) Cuando entres en algún lado, el que sea, hazlo con determinación y confianza.

32) Cuando tengas un limón, siempre procura hacer con el una limonada.

33) Ten un perro, pero no permitas que moleste a los vecinos.

34) Recuerda los cumpleaños de los demás.

35) Canta en la ducha.

36) Utiliza sólo dinero honrado.

37) No dejes que ningún vicio o mal hábito te domine.

38) Nunca permitas que te vean borracho.

39) Presta sólo los libros que no te importe recuperar.

40) Elige con mucho cuidado al (la) compañero(a) de tu vida, de esta única decisión se derivará el 90% de tu felicidad.


Quiza no sabías pero...

1. Por lo menos 5 personas en este mundo te aman tanto que darían la vida por ti.

2. Por lo menos 15 personas en este mundo te quieren de alguna manera.

3. La única razón por la que alguien te pudiera odiar es porque quiere ser como tú.

4. Una sonrisa tuya puede traer felicidad a cualquiera, aunque no les caigas bien, o no te conozcan.

5. Cada noche, alguien piensa en ti antes de dormir.

6. Para alguien significas el mundo.

7. Si no fuera por ti, alguien no estaría vivo.

8. Eres especial y único.

9. Alguien que no sabes ni siquiera que existe, te ama.

10. Cuando piensas que cometiste el error más grande del mundo, algo bueno viene de él.

11. Cuando pienses que no tienes oportunidad de conseguir lo que quieres, probablemente no lo tendrás, pero si crees en ti mismo, tarde o temprano lo tendrás (de aquí deriva lo de "si tú quieres... tú puedes... pero si no quieres... no puedes" que incluso es parte de la letra de una canción.)

12. Siempre recuerda los cumplidos que has recibido. Olvida los malos tratos.

13. Siempre di lo que sientes por él o ella, te sentirás mucho mejor después de que lo sepa (o mucho peor .)

14. Si tienes un gran amigo, toma tu tiempo para hacerle saber lo grande y lo importante que es para ti.

Mapa del tiempo

Mapa del tiempo Hace unos cuatro mil quinientos millones de años, año más, año menos, una estrella enana escupió un planeta, que actualmente responde al nombre de Tierra.

Hace unos cuatro mil doscientos millones de años, la primera célula bebió el caldo del mar, y le gustó, y se duplicó para tener a quién convidar el trago.

Hace unos cuatro millones y pico de años, la mujer y el hombre, casi monos todavía, se alzaron sobre sus patas y se abrazaron, y por primera vez tuvieron la alegría y el pánico de verse, cara a cara, mientras estaban en eso.

Hace unos cuatrocientos cincuenta mil años, la mujer y el hombre frotaron dos piedras y encendieron el primer fuego, que los ayudó a pelear contra el miedo y el frío.

Hace unos trescientos mil años, la mujer y el hombre se dijeron las primeras palabras, y creyeron que podían entenderse.

Y en eso estamos, todavía: queriendo ser dos, muertos de miedo, muertos de frío, buscando palabras.

Eduardo Galeano

No consigo dormir. Tengo una mujer atravesada entre los párpados. Si pudiera, le diría que se vaya; pero tengo una mujer atravesada en la garganta.

Eduardo Galeano

Mi VIDA CON LA OLA

Mi VIDA CON LA OLA Aquest text el vaig llegir fa temps, xo ara, mirant el favoritos....l'he trobat i mira, pa'l blog! Aiixxx...i en teoria hauria d'estar estudiant.... U_U

Cuando deje aquel mar, una ola se adelanto entre todas. Era esbelta y ligera. A pesar de los gritos de las otras, que la detenian por el vestido flotante, se colgo de mi brazo y se fue conmigo saltando. No quise decirle nada, porque me daba pena avergonzarla ante sus compañeras. Además, las miradas colericas de las mayores me paralizaron.

Cuando llegamos al pueblo, le expliqué que no podía ser, que la vida en la ciudad no era lo que ella pensaba en su ingenuidad de ola que nunca ha salido del mar. Me miro seria: "Su decisión estaba tomada. No podia volver." Intente dulzura, dureza, ironía. Ella lloro, grito, acaricio, amenazo. Tuve que pedirle perdón. Al día siguiente empezaron mis penas. Cómo subir al tren sin que nos vieran el conductor, los pasajeros, la policia? Es cierto que los reglamentos no dicen nada respecto al transporte de olas en los ferrocarriles, pero esa misma reserva era un indicio de la severidad con que se juzgaría nuestro acto.

Tras de mucho cavilar me presente en la estación una hora antes de la salida, ocupé mi asiento y, cuando nadie me veía, vacié el depósito de agua para los pasajeros; luego, cuidadosamente, vertí en él a mi amiga.

El primer incidente surgió cuando los niños de un matrimonio vecino declararon su ruidosa sed. Les salí al paso y les prometí refrescos y limonadas. Estaban a punto de aceptar cuando se acerco otra sedienta. Quise invitarla también, pero la mirada de su acompañante me detuvo. La señora tomo un vasito de papel, se acerco al depósito y abrio la llave . Apenas estaba a medio llenar el vaso cuando me interpuse de un salto entre ella y mi amiga. La señora me miro con asombro. Mientras pedía disculpas, uno de los niños volvio abrir el depósito. Lo cerré con violencia.

La señora se llevo el vaso a los labios: -Ay el agua esta salada. El niño le hizo eco. Varios pasajeros se levantaron. El marido llamo al Conductor: -Este individuo echo sal al agua. El Conductor llamo al Inspector: -Conque usted echo substancias en el agua? El Inspector llamo al Policia en turno: -Conque usted echo veneno al agua? El Policia en turno llamo al Capitan: - Conque usted es el envenenador? El Capitán llamo a tres agentes. Los agentes me llevaron a un vagón solitario, entre las miradas y los cuchicheos de los pasajeros. En la primera estacion me bajaron y a empujones me arrastraron a la cárcel. Durante dias no se me hablo, excepto durante los largos interrogatorios. Cuando contaba mi caso nadie me creia, ni siquiera el carcelero, que movia la cabeza, diciendo: "El asunto es grave, verdaderamente grave. No había querido envenenar a unos niños?" Una tarde me llevaron ante el Procurador. -Su asunto es difícil -repitió-. Voy a consignarlo al Juez Penal. Así paso un año. Al fin me juzgaron. Como no hubo víctimas, mi condena fue ligera. Al poco tiempo, llego el dia de la libertad. El Jefe de la Prisión me llamo: -Bueno, ya esta libre. Tuvo suerte. Gracias a que no hubo desgracias. Pero que no se vuelva a repetir, por que la proxima le costara caro... Y me miro con la misma mirada seria con que todos me veian.

Esa misma tarde tome el tren y luego de unas horas de viaje incómodo llegue a México. Tome un taxi y me dirigí a casa. Al llegar a la puerta de mi departamento oí risas y cantos. Sentí un dolor en el pecho, como el golpe de la ola de la sorpresa cuando la sorpresa nos golpea en pleno pecho: mi amiga estaba alli, cantando y riendo como siempre. -Cómo regresaste? -Muy fácil: en el tren. Alguien, después de cerciorarse de que sólo era agua salada, me arrojo en la locomotora. Fue un viaje agitado: de pronto era un penacho blanco de vapor, de pronto caía en lluvia fina sobre la máquina. Adelgace mucho. Perdí muchas gotas. Su presencia cambio mi vida. La casa de pasillos obscuros y muebles empolvados se lleno de aire, de sol, de rumores y reflejos verdes y azules, pueblo numeroso y feliz de reverberaciones y ecos.

Cuántas olas es una ola o como puede hacer playa o roca o rompeolas un muro, un pecho, una frente que corona de espumas! Hasta los rincones abandonados, los abyectos rincones del polvo y los detritus fueron tocados por sus manos ligeras. Todo se puso a sonreir y por todas partes brillaban dientes blancos. El sol entraba con gusto en las viejas habitaciones y se quedaba en casa por horas, cuando ya hacia tiempo que habia abandanado las otras casas, el barrio, la ciudad, el país. Y varias noches, ya tarde, las escandalizadas estrellas lo vieron salir de mi casa, a escondidas. El amor era un juego, una creacion perpetua. Todo era playa, arena, lecho de sábanas siempre frescas. Si la abrazaba, ella se erguia, increiblemente esbelta, como tallo liquido de un chopo; y de pronto esa delgadez florecia en un chorro de plumas blancas, en un penacho de risas de caian sobre mi cabeza y mi espalda y me cubrian de blancuras. O se extendia frenta a mi, infinita como el horizonte, hasta que yo también me hacia horizonte y silencio. Plena y sinuosa, me elvolvia como una musica o unos labios inmensos. Su presencia era un ir y venir de caricias, de rumores, de besos. Entraba en sus aguas, me ahogaba a medias y en un cerrar de ojos me encontraba arriba, en lo alto del vertigo, misteriosamente suspendido, para caer despues como una piedra , y sentirme suavemente depositado en lo seco, como una pluma. Nada es comparable a dormir mecido en las aguas, si no es despertar golpeado por mil alegres latigos ligeros, por arremetidas que se retiran riendo.

Pero jamás llegue al centro de su ser. Nunca toque el nudo del ay y de la muerte. Quiza en las olas no existe ese sitio secreto que hace vulnerable y mortal a la mujer, ese pequeño boton electrico donde todo se enlaza, se crispa y se yergue, para luego desfallecer . Su sensibilidad, como las mujeres, se propagaba en ondas, solo que no eran ondas concentricas, sino excentricas, que se extendian cada vez mas lejos, hasta tocar otros astros. Amarla era prolongarse en contactos remotos, vibrar con estrellas lejanas que no sospechamos. Pero su centro... no, no tenia centro, sino un vacio parecido al de los torbellinos, que me chupaba y me asfixiaba.

Tendido el uno al lado de otro , cambiabamos confidencias, cuchicheos, risas. Hecha un ovillo, caia sobre mi pecho y alli se desplegaba como una vegetacion de rumores. Cantaba a mi oido, caracola. Se hacia humilde y transparente, echada a mis pies como un animalito, agua mansa. Era tan limpìda que podia leer todos sus pensamientos. Ciertas noches su piel se cubria de fosforecencias y abrazarla era abarazar un pedazo de noche tatuada de fuego. Pero se hacia tambien negra y amarga. A horas inesperadas mugia, suspiraba, se retorcia. Sus gemidos despertaban a los vecinos. Al oirla el viento del mar se ponia a rascar la puerta de la casa o deliraba en voz alta por alas azoteas. Los dias nublados la irritaban; rompia muebles, decia malas palabras, me cubria de insultos y de una espuma gris y verdosa. Escupia, lloraba, juraba, profetizaba. Sujeta a la luna, las estrellas, al influjo de la luz de otros mundos, cambiaba de humor y de semblante de una manera que a mi me parecia fantastica, pero que era tal como la marea.

Empezo a quejarse de soledad. Llene la casa de caracolas y conchas, pequeños barcos veleros, que en sus dias de furia hacia naufragar (junto con los otros, cargados de imagenes, que todas las noches salian de mi frente y se hundia en sus feroces o graciosos torbellinos). Cuantos pequeños tesoros se perdieron en ese tiempo! Pero no le bastaban mis barcos ni el canto silencioso de las caracolas. Confieso que no sin celos los veia nadar en mi amiga, acariciar sus pechos, dormir entre sus piernas, adornar su cabellera con leves relampagas de colores. Entre todos aquellos peces habia unos particularmente repulsivos y feroces, unos pequeños tigres de acuario, grandes ojos fijos y bocas hendidas y carniceras. No se por que aberracion mi amiga se complacia en jugar con ellos, mostrandoles sin rubor una preferencia cuyo significado prefiero ignorar. Pasaba largas horas encerrada con aquellas horribles criaturas.

Un día no pude mas; eche abajo la puerta y me arroje sobre ellos. Agiles y fantasmales, se me escapaban entre als manos mientras ella reia y me golpeaba hasta derribarme. Senti que me ahogaba. Y cuando estaba a punto de morir, morado ya, me deposito en la orilla y empezo a besarme, y humillado. Y al mismo tiempo la voluptuosidad me hizo cerrar los ojos. Porque su voz era dulce y me hablaba de la muerte deliciosa de loas ahogados.

Cuando volvi en mi, empece a temerla y a odiarla. Tenia descuidados mis asuntos. Empece a frecuentar los amigos y reanude viejas y queridas relaciones. Encontre a una amiga de juventud. Haciendole jurar que me guardaria el secreto, le conte mi vida con la ola. Nada conmueve tanto a las mujeres como la posibildad de salvar a un hombre.

Mi redentora empleo todas sus artes, pero, qué podia una mujer, dueña de un número limitado de almas y cuerpos, frente a mi amiga, siempre cambiante - y siempre identica a si misma en su metamorfosis incesantes? Vino el invierno. El cielo se volvio gris. La niebla cayo sobre la ciudad. Lovia una llovizna helada. Mi amiga gritaba todas las noches. Durante el día se aislaba, quieta y siniestra, mascullando una sola silaba, como una vieja que rezonga en un rincon. Se puso fria; dormir con ella era tirar toda la noche y sentir como se helaba paulatinamente la sangre, los huesos, los pensamientos. Se volvio impenetrable, revuelta. Yo salia con frecuencia y mis ausencias eran cada vez mas prolongadas. Ella, en su rincón, aullaba largamente. Con dientes acerados y lengua corrosiva roia los muros, desmoronaba las paredes. Pasaba las noches en vela, haciendome reproches. Tenía pesadillas, deliraba con el sol, con un gran trozo de hielo, navegando bajo cielos negros en noches largas como meses. Me injuriaba. Maldecía y reía; llenaba la casa de carcajadas y fantasmas. Llamaba a los monstruos de las profundidades, ciegos, rapidos y obtusos. Cargada de electricidad, carbonizaba lo que rozaba. Sus dulces brazos se volvieron cuerdas asperas que me estrangulaban. Y su cuerpo verdoso y elástico, era un látigo implacable, que golpeaba, golpeaba, golpeaba.

Huí. los horribles peces reían con risa feroz. Allà en las montañas, entre los altos pinos y los despeñaderos, respire el aire frio y fino como un pensamiento de libertad. Al cabo de un mes regresé. Estaba decidido. Había hecho tanto frío que encontré sobre el marmol de la chimenea, junto al fuego extinto, una estatua de hielo. No me conmovió su aborrecida belleza. Le eché en un gran saco de lona y salí a la calle, con la dormida a cuestas. En un restaurante de las afueras la vendí a un cnatinero amigo, que inmediantamente empezó a picarla en pequeños trozos, que depositó cuidadosamente en las cubetas donde se enfrían las botellas.

La vieja sirena

La vieja sirena LA VIEJA SIRENA
José Luis Sampedro
(fragmento)

Si nunca despertaste en sobresalto
febril, precipitándote hacia el lado
vacío de tu lecho, tanteándolo
con manos que se obstinan vanamente
contra implacable ausencia.
Si no sentiste entonces la muerte
desgarrándote en vida y agrandando
el vacío entre tus venas inflamado,
el vano apartamiento de tus muslos,
el ansia de tu sexo.
Si no rompió tu voz ese gemido
que acuchilla la turbia madrugada...
es que en tu corazón no ardía la hoguera
que llamamos amor.
En ella me consumo y es mi grito
tu nombre: a ti me abro en carne viva.
Mi piel muere en espera de la tuya,
mi sexo late con ansiosa boca
de pez en la agonía.
Y al no llegar tus labios con tu bálsamo
ni el fuego sosegante de tu lengua
mi mano se fatiga inútilmente
en estéril caricia...
Porque tan sólo tú tienes las alas
para el vuelo que mata y da la vida.

Avisos

Se vende:
- Una negra medio bozal, de nación cabinda, en la cantidad
de 430 pesos. Tiene principios de coser y planchar.
- Sanguijuelas recién venidas de Europa, de la mejor
calidad, a cuatro, cinco y seis vintenes cada una.
- Un coche, en quinientos patacones, o se cambia por
una negra.
- Una negra, de edad de trece a catorce años, sin vicios,
de nación bangala.
- Un mulatillo de edad de once años, con principios de
sastre.
- Escencia de zarzaparrilla, a dos pesos el frasquito.
- Una primeriza con pocos días de parida. No tiene criatura,
pero tiene abundante y buena leche.
- Un león, manso como un perro, que come de todo, y
también una cómoda y una caja de caoba.
- Una criada sin vicios ni enfermedades, de nación conga,
de edad como de dieciocho años, y asimismo un piano
y otros muebles, a precios cómodos.

(De los diarios uruguayos de 1840, veintisiete años después de
la abolición de la esclavitud.)

Celebración de la voz humana

Tenían las manos atadas o esposadas, y sin embargo
los dedos danzaban. Los presos estaban encapuchados:
pero inclinándose alcanzaban a ver algo, alguito, por
abajo. Aunque hablar, estaba prohibido, ellos conversaban
con las manos.
Pinio Ungerfeld me enseñó el alfabeto de los dedos,
que en prisión aprendió sin profesor:
-Algunos teníamos mala letra -me dijo-. Otros eran unos
artistas de la caligrafía.
La dictadura uruguaya quería que cada uno fuera nada
más que uno, que cada uno fuera nadie; en cárceles y
cuarteles y en todo el país, la comunicación era delito.
Algunos presos pasaron más de diez años enterrados
en solitarios calabozos del tamaño de un ataúd, sin escuchar
más voces que el estrépito de las rejas o los pasos
de las botas por los corredores. Fernández Huidobro
y Mauricio Rosencof, condenados a esa soledad, se salvaron
porque pudieron hablarse, con golpecitos a través
de la pared.
Así se contaban sueños y recuerdos, amores y desamores:
discutían, se abrazaban, se peleaban; compart
ían certezas y bellezas y también compartían dudas y
culpas y preguntas de esas que no tienen respuestas.
Cuando es verdadera, cuando nace de la necesidad
de decir, a la voz humana no hay quien la pare. Si le
niegan la boca, ella habla por las manos, o por los ojos,
o por los poros, o por donde sea. Porque todos, toditos,
tenemos algo que decir a los demás, alguna cosa que
merece ser por los demás celebrada o perdonada.

E.Galeano