Lucía y el sexo
Él se levantó para buscar tabaco con paso tranquilo, obviamente sin saber lo que le esperaba. -Oye, ¿puedo hablar contigo? –una chica, sentada junto a la máquina de tabaco, le preguntaba.
-¿Ahora?
-Bueno, pues... luego.
-Es que estoy con un amigo –pausa-.¿Sobre qué es?
-Verás...
-¿Te pasa algo? –ella asiente, vergonzosa.
-Sí.
-Dime.
-¿Ahora?
-Sí –el hombre, sonriente, se sienta con ella tras hacerle una seña a su amigo- ¿Cómo te llamas?
-Lucia.
-Yo Lorenzo.
-Ya lo sé, te conozco. He leído tu novela. Varias veces y... ya no he podido leer nada más. Se me ha agarrado por dentro... y no me suelta –Lorenzo sonríe, obviamente halagado-. Pero, también te conozco de seguirte por la calle, cuando te veo. Me gusta andar detrás de ti saber adonde vas, sin que me veas. Hasta... sé cual es tu portal. Está aquí al lado. Y a veces te veo en este bar. ¿Te suena mi cara?
Lorenzo niega. Está verdaderamente desconcertado; los acontecimientos le superan. Pero ella continúa.
-Yo soy camarera, de ese restaurante. Tú nunca has entrado. Mi jefe está muy bien, y es un buen cocinero. Pero me ha propuesto que vivamos juntos, y la verdad es que me ha hecho mucha ilusión, porque he sentido que me necesita. Y ahora él, hasta me gusta un poco. Así que... He decidido...-Lucia se atasca, duda.
-¿Qué?
-Pues que sepas que yo con quien de verdad quiero vivir es contigo. Y no es porque te vea muy solo, es porque estoy completamente enamorada de ti. Loca perdida, ya me ves.
-Qué valiente eres.
-Pues sí –ella suspira-. Y se acabó. Yo ya lo he intentado. ¿Te ha hecho ilusión? –Lorenzo asiente, confuso. Ella lo nota y añade-. Que... Te puedes ir cuando quieras.
Él, muy nervioso, enciende un cigarrillo con manos temblorosas. Ella acepta otro.
-Uff...
-¿Y, algo más quieres de mí?
-Sí –Lucía decide apostar fuerte, se arriesga- Que con el tiempo, y la convivencia... Te acabes enamorando de mí. Por supuesto.
Lorenzo se levanta, superado. Pero vuelve a mirar a la chica, tan valiente, y se inclina hacia ella.
-Eso está hecho, Lucía.
1 comentario
pa ti -
"...sobre la horrible piel de Barcelona no te detengas hasta que duerma
y pago los gin-tonic y el tabaco recojo mis papeles y estoy viendo que hago nuevos proyectos imposibles
y cuando estoy a punto de salir de una vez de este trstísimo café de la puñeta ya me olvido del hombre que yo fui hace diez minutos de su ternura inútil de su frío de las pastillas que necesitó para decirle adiós al limpiabotas y salir por la puerta en donde ahora pienso en ti en tus pestañas y en tu abrigo y te escribo enseguida
para que leas esto y me recuerdes
bebas un trago y otra vez me olvides."
Goytisolo (recogido en "Algo sucede")