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The secret life of a love song...

Lovers go home! M. Benedetti

Lovers go Home!

Ahora que empecé el día
volviendo a tu mirada,
y me encontraste bien
y te encontré más linda.
 

Ahora que por fin
esta bastante claro
donde estás y donde
estoy.

Se por primera vez
que tendré fuerzas
para construir contigo
una amistad tan piola,
que del vecino
territorio del amor,
ese desesperado,
empezarán a mirarnos
con envidia,
y acabaran organizando
excursiones
para venir a preguntarnos
cómo hicimos.
 

2 comentarios

mi persona -

eiii niñaaaaa...
q nos tienes abandona'os a las manos de dios...y de ese no quiero saber na'a de na'a...te envío un cuentico q acabo de encontrar en el dominical de EL PAIS...p'a ver si nos escribes alguna cosilla...y ante todo muaks!!!

Un día, un bellísimo caballo decidió bajar de las montañas y entrar en la aldea en la que vivía un anciano labrador. El caballo se detuvo en el establo del anciano. los habitantes del pueblo, al ver tan bello ejemplar bebiendo y descansando en el establo del labrador, fueron a avisarle: "¿Ven, vamos a verlo!". El anciano acompañó a todos sus vecinos, que, agitados, le llevaban del brazo hasta su propio establo. Cuando llegaron, la multitud celebraba la fortuna del abuelo: "¿Qué buena suerte has tenido!". A lo que el anciano respondió: "¿Buena suerte?, ¿mala suerte?, ¿quién sabe!".
Al día siguiente, el caballo regresó a las montañas. los vecinos se dieron cuenta, cuando avisaron al anciano y lamentaron lo ocurrido, éste les replicó: "¿Mala suerte?, ¿buena suerte?. ¿quién sabe!".
Pasó una semana y el caballo volvió de las montañas con toda su manada y fueron a parar de nuevo al establo del anciano, ya que siempre tenia a punto agua y comida. Al ver el maravilloso espectáculo, los vecinos se agolparon en la puerta de la casa del labrador y le felicitaron, entre entusiasmo, envidia y admiración, por su renovada buena suerte. Éste, con tranquilidad, les respondió: "¿Buena suerte?, ¿mala suerte?, ¿quién sabe!".
Unas semanas más tarde, el ejército de aquella nación entró en el poblado para reclutar a todos los jóvenes. Estaban llamados a ir a una terrible guerra de la que muy pocos regresarían con vida. Cuando vieron al hijo del labrador con las extremidades rotas, le dejaron tranquilo, ya que sería un problema contar con alguien incapacitado. De nuevo, los vecinos fueron a felicitar al labrador, a su hijo y al resto de la familia por esa buena notcia, pero, otra vez, el anciano asomó su cabeza por la puesta y encogiéndose de hombros dijo: "¿Ha sido buena suerte?, ¿mala suerte?, queridos vecinos, ¿quién sabe!"
Y en muchas ocasiones, esta interpretación de los hechos que nos muestra el relato cobra sentido. Lo que a primera vista parece un contratiempo puede ser un disfraz del bien. O al contrario, lo que parece bueno a primera vista puede ser realmente perjudicial. Por ello, quizá lo razonable es despreocuparse de la suerte (mala, buena o inexistente) y avanzar creando las circunstancias que nos lleven a encarnar la calidad en lo humano, en las relaciones, en lo social y en al vida.

muaks

lolalilaloluuuuuuuu -

mira esto...

VI- Noches de velos ariscos, tus ojos...

Noches de velos ariscos, tus ojos:
mi carne, toda un lento eyacularse,
frente a ellos se muere,
se cierra más allá del tacto,
se niega toda puerta,
y como un misterio te encuentra,
dentro de sí,
oración milagrosa,
vedada alteración sin nombre
que me obliga a entregarme.


de Carmen Boullosa